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editora de comic desde Patagonia

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  • 12/09/13--20:01: Exposiciones y charla
  • Exposición de IGNACIO NOÉ
    Ignacio Noé, autor de renombre internacional, de quien tuvimos la suerte de publicar “El Protector”, con guión de Ricardo Barreiro, el próximo jueves 12 a las 19 hs.se inaugura en la Galería BeatrixRoads (Sta. María de Oro 1777, Capital Federal) una muestra de historietas , ilustraciones y pinturas.

    Es la ultima Gallery Nigth del año y habrá cerveza y champán para brindar.

    En este mismo blog se puede leer una entrevista a Noé, nota que fue la más leída del año 2012.



    Massaroli y su personaje Orquideo Maidana en la Feria del libro Lunfardo


    El 30 de noviembre se inauguró una nueva edición de la Feria del libro Lunfardo, en la Academia Porteñadel Lunfardo, en la calle Estados Unidos 1379 de la ciudad de Buenos Aires. 

    Hasta el día 30 de diciembre, acompaña el evento una muestra de dibujos pocos conocidos del personaje Orquideo Maidana, de José Massaroli.


    El próximo jueves 12 a las 19 horas, Massaroli brindará una charla junto al recordado Polonio de La Revista Dislocada, Manuel Cativa y sus cuentos de guapos, y el fileteador Gustavo Ferrari. Durante el evento el libro de Orquideo estará a la venta.


    La entrada es libre y gratuita. ¡Están invitados! 



    Massaroli y Cativa




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    LA LITERATURA DE FERROCARRIL

    (entrevista de 1994)


    Nació el 15 de junio de 1927 en una playa vecina a Rímini y cercana a Venecia, donde pasó su infancia y juventud. En 1945 funda el “Grupo de Venecia”, conFaustinelli, Ongaro, Pavoni, Bellavitis y Battaglia, que da nacimiento a L´Asso di Picche, dibujada por Pratt y Oscar Bionda. Se traslada a la Argentina en 1950 con otros historietistas italianos (Faustinelli, Pavoni, Letteri, Ongaro) contratado por Editorial Abril. Es en las revistas MisterixFrontera Hora Cero, y en dupla con el guionista Héctor G. Oesterheld, donde comienza a madurar su estética en historietas como El Sargento Kirk (1953), Ernie Pike (1957), Ticonderoga (1957) y Lobo Conrad (1958). Más tarde es el responsable de texto y dibujo de Ann y Dan (1959), Capitán Cormorant (1962) y Wheeling (1962).

    Luego se traslada a Brasil y trabaja para el editor Lipszyc, y después a Londres, donde colabora en el Daily Mirror, el Sunday Pictorial y Fleetway Publications. Regresa a Buenos Aires para dirigir Misterix, y retorna a Italia en 1965.
    En 1967 el editor Florenzo Ivaldi lanza la revista Sgt. Kirk, en cuyo primer número aparece Una balata del mare salato, en la que debuta Corto Maltés, que se independiza en 1970 en el semanario francés Pif.
    Corto Maltés aporta un personaje deslumbrante y una de las mejores historietas del mundo. Hugo Pratt –con su estilo original y su destreza para las manchas de tinta- ocupa un indiscutible lugar de privilegio en la historia del género.
    Sus últimos trabajos son los guiones de El gaucho (de cuya preparación se habla en esta entrevista) y Verano indio -ambas con dibujos de Milo Manara- y Mu, otra nueva aventura de Corto Maltés.

    (Falleció el 20/8/1995).


    Pratt


    G.C.: Mala sangre también es una notable película policial.
    H.P.: Pero Carax sufre de un defecto muy común en el cine francés actual: es demasiado intelectualizado. Además, fíjese que en Europa me han puesto una etiqueta de malo: o soy ministro del interior o soy gangster.
    G.C.: ¿Influyó el cine en su labor?
    H.P.: Ha sido fundamental en mi formación. Fellini, que también dibujaba, dijo que la historieta ha prestado muchas cosas al cine y que lo ayudó como director. Además, sostiene que jamás el cine alcanzó el misterio y la poesía que proporciona la historieta con su imagen fija.


    El Corto Maltés

    G.C.: Es hermoso lo que dijo Fellini, pero estimo que el cine a su vez contribuyó a la evolución del lenguaje de la historieta.
    H.P. Para mí la dinámica de la historieta proviene del cine. Pero aclaremos que son artes diferentes que se influyen mutuamente. Sucede que hay realizadores que quieren trasladar a la pantalla héroes de historietas. Superman es uno de los personajes mejor representador por el cine. Los cazadores del arca perdida, de Steven Spielberg, refleja el mundo particular de la historieta. Lo importante es no traicionar el carácter del personaje. Por ejemplo, no hacer de un refinado como Corto Maltés un tipo que da trompadas de un lado a otro.


    Página de Ann y Dan

    G.C.: ¿Qué directores prefiere?
    H.P.: David Lean, Sydney Lumet, Ridley Scott. Este último plasmó en Los duelistas una versión estupenda de un cuento de Conrad, con una reconstrucción de época prodigiosa. Entiendo que la película es superior al cuento.
    G.C.: ¿Y qué directores gravitaron en su obra?
    H.P.: Los norteamericanos sin duda fueron decisivos. Ahora si quisiera concebir al realizador ideal, creo que haría una amalgama con Ridley Scott y la magia de René Clair.
    G.C.: Dado que habló de respetar el sentido del personaje ¿qué opina de la versión de Batman propuesta por Frank Miller en Dark Knight?  
    H.P.: Frank Miller es un poeta con sentido narrativo moderno que al concebir este Batman envejecido ha reinterpretado el personaje.

    Fragmento de página de Ernie Pike


    G.C.: Usted ha proclamado su admiración por Will Gould, el autor de Red Barry. Pero de los historietistas actuales, ¿quiénes le gustan?
    H.P. Ya mencioné a Miller. Entre mis colegas italianos hay un dibujante superlativo, virtuoso del desnudo femenino: Milo Manara.
    G.C.: En la historieta de Manara HP y Giuseppe Bergman usted es H.P., el protagonista.
    H.P.: Fue un homenaje de Manara, cuya exaltación me obligó a recomendarle un final menos arrebatado. Así, la historieta termina mostrando a HP, que es el símbolo de la aventura, en la cola para obtener la pensión.

    Página de El hombre de Somalia

    G.C.: ¿Qué opina de Richard Corben?
    H.P.: Se trata de un gran artista, pero no me interesa la “fantasía heroica” con supermusculosos como Schwarzenegger, o historietas de la línea Conan el bárbaro.
    G.C.: ¿Y dentro de los argentinos?
    H.P.: Corresponde plantear una pequeña digresión. En Europa las historietas terminan editándose en libros, se convierten en producto de lujo. En cambio, en la Argentinala historieta está impresa en papel barato, es una literatura que yo llamaría de ferrocarril: se lee durante el viaje hasta y desde el lugar de trabajo.

    Ilustración de tapa de Pratt

    G.C.: ¿Puede dar nombres de historietistas argentinos?
    H.P: Fontanarrosa es un gran dibujante de humor gráfico que realiza asimismo historietas. El citado Walter Ciocca siempre importó. Alberto Brecciaha sido un innovador. Entre guionistas hubo casos formidables como Oesterheldque en tres páginas sabía contar una historia, algo sumamente difícil. Fue un brillante escritor de narrativa popular.
    G.C.: ¿Cómo definiría la aventura? Porque para un vasto sector de la cultura es sinónimo de escapismo.
    H.P.: Digamos que la evasión ha sido una mala palabra. Todavía existe el miedo de no ser parte de la cultura oficial. Tanto en la Argentina como en Europa, si uno no ha leído a Galbraith o a Marcuse, no está bien visto. Para esa cultura Alex Raymond, Lyman Young y Will Gould son artistas menores: es obligación pertenecer a la intelligentzia. ¿No se han dado cuenta de que la inteligencia puede estar del otro lado? En definitiva, la cultura oficial no puede aceptar la aventura o el aventurero porque ambos rompen sus esquemas rígidos.
    G.C.: ¿De dónde surge el aventurero?
    H.P.: Lo implantó el imperialismo inglés y después el capitalismo norteamericano para justificar las excursiones fuera de sus fronteras. Pero en nuestros días ha variado de signo y representa la ruptura con la monotonía cotidiana.

    Fragmento de página de la serie Wheeling

    G.C.: Walter Benjamin propone una división entre novelas y narraciones. Aquellas propician la lectura solitaria, de allí la necesidad de un estilo pulcro. Por el contrario, las narraciones de aventuras pueden ser escuchadas alrededor de un narrador, por eso el estilo no es fundamental y las historias continúan indefinidamente. ¿Qué le parece esta tesis?
    H.P.: Ya no es posible escribir como Leopoldo Lugones; ese estilo es ajeno al lector contemporáneo. Este tipo de obras no cuenta con suficiente público como para justificar una edición comercial. Si se escribe un libro de acuerdo a las preceptivas de las academias de la lengua, sólo es posible publicarlo como texto obligatoria vía decreto del ministro de educación. Hoy la juventud maneja otros códigos y no admite el lenguaje academicista; desea un mensaje más simple y directo.
    G.C.: Una última pregunta: ¿la televisión y el video podrán sepultar el gusto por la historieta?
    H.P.: De ninguna manera, como tampoco podrán borrar el placer de la literatura. Hay mucha gente que necesita leer porque es otra manera de sentir y de imaginar. Existe un público que requiere conectarse con la intimidad de la historieta, la que le da más libertad que el producto acabado del video. No creo que la televisión y el video sean la muerte de la historieta. Por el contrario, le darán la posibilidad de aportar guiones e imágenes dibujadas para esos medios.


    Entrevista de 1994.


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    El siguiente listado está conformado por aquellas notas y entrevistas que fueron las más leídas entre enero y julio de 2013. Se cuentan las que fueron cliqueadas por los lectores, aunque no es posible saber cuáles además fueron leídas sin que se las cliqueara para ampliarlas.

    A diferencia de 2012, en que las “estrellas” fueron las entrevistas, en 2013 la mayor cantidad de lecturas se repartió entre las críticas de libros y las notas. Pese a ello la más leída, fue una nota de prensa de uno de nuestros libros.




    1-     Libro “La Duendes especial Homenaje a Malvinas” (nota de prensa)


    2-     Libro ¡Bairoletto! El bandido rural y otrashistorias, de Juan Dalfiume, por Germán Cáceres (crítica libros)




    3-     Los 70, la Edad de Oro de editorial Columba (segunda parte) (nota)



    4-     Abel Ianiro, por Cáceres (nota)


    5-     Bátman, el Caballero de la Venganza, por Cáceres (crítica libros)




    6-    Los 70, la Edad de Oro de editorial Columba (primera parte) (nota)



    7-     Raúl Roux, por Cáceres (nota)


    8-     Historieta argentina en la Biblioteca Nacional, por Cáceres (crítica libros)


    9-     Tibor José Horvath, por Cáceres (nota)



    10- Entrevista aMandrafina, por Cáceres (entrevista)


    11-  Entrevista a Horacio Lalia III, por Cáceres (entrevista)


    12- La Vuelta de Obligado, por Cáceres (crítica libros)

    13-  García Ferré, su fallecimiento (noticia)

    14-  Sol de Noche, de Patricia Breccia y Guillermo Saccomanno, por Cáceres (crítica libros)

    15- Dos excelentes propuestas: Dago y Clemente (crítica libros)




    Al transcurrir el año 2013, el número de lecturas de las notas subidas en diciembre de 2012 fue creciendo, con lo cual se modificó respecto de lo señalado a fines de ese año. El listado de las 5 más leídas de ese mes es: 


    1 y 2  José Luis Salinas(primera y segunda parte), por Cáceres



    3  Entrevista a Víctor HugoArias



    4  Judith Gociol y la historieta argentina de todos los tiempos y en todo el país

    5  Nueva revista de humor: La Clínica del Dr. Cureta






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    Por intermedio de su hermano, nos enteramos que el día 11 de diciembre murió DANIEL PEDACHE, colega e integrante de La Duendes – Historieta Patagónica. 
    Una tristísima noticia que nos enluta.  
    Desde este espacio le transmitimos nuestro pésame a sus familiares y allegados.
    Nos dejó un talentosísimo humorista gráfico al que se extrañará.











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    “…la figuración de Stan Lee se entrecruzaba de una serie a otra con intensidad progresiva, originando por añadidura una inmensa obra de ficción de la que difícilmente hallaríamos paralelo alguno en todo el infinito campo de la historia de la narrativa.”
    Javier Coma


    “Nadie ha hecho por los cómics más que Jack Kirby. Todos nos hemos inspirado en él, todos los que dibujamos y escribimos historietas hemos sido guiados por él”.
    Frank Miller



    Todas las imágenes: © MARVEL

    ¿Por dónde empezar?
    Thor es una historieta peculiar en muchos aspectos, pero el principal es haber conformado una vastísima cosmogonía basada en la mitología nórdica. Tal vez lo más práctico sea comenzar por las películas Thor I y Thor II, esta última de reciente estreno.
    Thor I- El valor es inmortal (2011) narra dos historias paralelas que se desarrollan en la Tierra y en el reino de Asgard. A éste lo están invadiendo los Gigantes de Hielo con la ayuda de traidores (entre ellos el temible Loki, hermanastro del héroe), que intentan matar a Odín, padre de Thor y monarca de aquella ciudadela. Éste destierra a su hijo con destino a nuestro planeta por su prepotencia y orgullo, y lo despoja de sus poderes al quitarle el martillo mágico. Entonces el protagonista se enamora de la doctora Jane Foster, una científica superlativa cuyas investigaciones intentan localizar otros universos que los verificados por la ciencia y, en respuesta a un amigo (el físico Erik Selvig, que tilda de magia a sus teorías) cita una famosa frase del escritor Arthur C. Clarke (“Cualquier tecnología que sea suficientemente avanzada, no se diferencia de la magia”), adaptándola para el cine: “La magia es ciencia que aún no ha sido descubierta”. En una escena significativa, el agente Coulson de S.H.I.E.L.D (un cuerpo de superpolicía) halla un cráter en medio del desierto y dice por su celular al mítico personaje Nick Fury “Señor, lo encontramos”: es el martillo de Thor, llamado Mjolnir. Notable la imaginación desplegada por los guionistas (Ashley Miller, Don Payne, Michael Strazynski, Mark Protosevich y Zack Stentz), que también dan cabida a un acertado toque de humor; excelentes las interpretaciones de Chris Hemsworth (Thor), Natalie Portman (Jane), Tom Hiddlestone (Loki), Anthony Hopkins (Odin) y Stellan Skarsgaard (Erik). Firme y segura la realización de Keneth Branagh (un notable frecuentador de la obra de Shakespeare), e inspirada la fantasía manifestada por la dirección de arte y de los efectos especiales.


    En Thor II- Un mundo oscuro(2013) la acción se acelera y las escenas de combate son trepidantes. Resulta maravilloso y sorprendente el trucaje digital que aporta un aluvión pirotécnico de destellos de colores: por momentos el espectador tiene la sensación de estar frente a un vanguardista arte lumínico. Uno de los atractivos del filme es su sensación de extrañamiento: además de registrar el vestuario y las costumbres antiguas de Asgard, hay soldados que luchan con espadas, escudos, mazas y cascos, en tanto otros lo hacen con armas supermodernas y vuelan en naves espaciales. En ambas películas sobresalen secuencias propias del cine catástrofe por la destrucción de dos ciudades terrestres, ubicadas en Nuevo México (Thor I) y en Greenwich, un barrio de Londres (Thor II). Es necesario hacer hincapié en el doctor Donald Blake, que encarna la personalidad oculta de Thor en la Tierra, a quien apenas se menciona en la primera parte y se lo ignora en la segunda. En esta última aparece Bor, abuelo del héroe y padre de Odín. También aquí, Jane y su amigo, el doctor Erik,  intentan explicar racionalmente la leyenda asgardiana de la Convergencia: cada 5.000 años los nueve reinos que componen el universo se unen y enlazan sus acontecimientos. Este basamento científico que se quiere brindar a una ficción en extremo fabulatoria, mantiene puntos de contacto con la serie televisiva Fringe(2008/2013), creada por J.J. Abrams, Alex Kurtzman y Roberto Orci. Los principales personajes de Thor II son interpretados por los mismos actores que en el filme anterior (asoma un cameo del inefable Stan Lee), el guión corresponde a Christopher Yost, Christopher Markus, Stephen McFeely, Don Payne y Robert Rodat, y la dirección a Alan Taylor.


    Antes de introducirnos en la historieta, conviene referir ciertas nociones elementales de mitología germana, que reúne las creencias y leyendas de esos pueblos antes de su cristianización. Se divide en tres partes: la alemana, que pertenece a los grupos que habitaban el territorio actual; la anglosajona, que es la desarrollada por jutos, anglos y sajones en la isla de Britania y, por último -la que nos ocupa- la nórdica, que se afincó en Escandinavia, Jutlandia e Islandia. Este último sistema de credos fue reunido en el siglo XIII por el escritor islandés Snorri Sturluson en lasEddas. La más famosa de ellas es la denominada “Voluspá”, o “Profecía de la Vidente”, según la cual Odín resucitó a una bruja muerta para que le narre el destino de los dioses (el llamado Ragnarok: algo así como la batalla del fin del mundo que librará Odín contra Loki y que destruirá el universo). Y ella le explica la creación del cosmos: “…no había arena ni mar, ni las frías olas, / tierra no había, ni el alto cielo, / sólo el vació del abismo, tampoco había hierba”. El cosmos está representado por un disco plano situado encima del árbol del mundo (Yggsdrasil), que a su vez sostiene los nueve reinos. En Asgard residen los dioses y las diosas, y sólo se puede llegar a Midgard (la Tierra) a través del puente Bifrost, que custodia el dios guardián Heimdal. Al frente de todos los dioses está Odin, padre de Thor. Éste último es el dios del trueno, del relámpago y de las tormentas, y dueño del portentoso martillo Mjolnir. Entre las diosas sobresale Frigga, esposa de Odín y madre adoptiva de Thor. Pero lo más práctico, fructífero y estimulante para el lector inquieto consiste en recurrir a una joya literaria escrita por Jorge Luis Borges y María Esther Vázquez:Literaturas germánicas medievales.


    Ramón F. Pérez plasma una aclaración oportuna ante las amplias libertades que se tomaron los guionistas: “Quizás los mitólogos puristas rechinen los dientes, pero éstos seguramente no leen tebeos y entre los que sí los leemos el éxito fue tal que, incluso, dio origen a una colección propia, dedicada a explotar en exclusiva esta faceta mítica: Tales of Asgard”. También se debe aclarar que la línea argumental posee muchas inconsistencias por las múltiples ramificaciones de la trama, los numerosos personajes y la costumbre de hacer que los héroes de una historieta participen en otras (por ejemplo, Thor interviene en el Nº 26 de 1964 de la revista Fantastic Four, junto a éstos y a Iron Man). Roy Thomas y Mark Gruenwald fueron los escritores que más trabajaron para darle coherencia narrativa a esta serie.

    Y ahora sí, abordemos la historieta. Apareció en el º 83 del comic-book Journey into Mistery, de agosto de 1962. Sus creadores fueron el guionista Stan Lee (Nueva York, 1922) y el dibujante Jack Kirby(Nueva York, 1917- California, 1994), tándem que ha logrado los más grandes éxitos de la editorial Marvel, la cual, en el momento de salir Thor, se llamaba Timely Comics. Esos sucesos fueron, entre muchos otros y además del que nos ocupa, Los Cuatro Fantásticos (1961), el Hombre Araña (1962), el Increíble Hulk (1962), The Submariner(1962), Iron Man (1963), Los Vengadores (1963), Daredevil (1964) y Silver Sulfer (1966). Otro de los grandes participantes en la gestación de la historieta fue el guionista y dibujante Larry Lieber (Nueva York, 1931), hermano menor de Stan Lee. Rubio, de capa roja y casco con adornos que simulan alas, el hercúleo Thor ha generado numerosos cataclismos y es inmortal de una manera particular, dado que además de su longevidad puede regresar de la muerte. Su potente martillo Mjolnir –del que se exponen innumerables planos detalle-, fue forjado con un mineral divino llamado Ur, y una vez lanzado opera como un boomerang y vuelve a las manos del dios. A la muerte de Odín, Thor hereda el trono de Asgard.


    El primer episodio se denominó “Los hombres de piedra de Saturno” (guión: Larry Lieber/ dibujo: Jack Kirby/ entintado: Joe Sinnott). Esta historia ocurre en la Tierra, donde el doctor Donald Blake -que es cojo- está veraneando por Noruega y al descubrir a los extraterrestres se esconde en una cueva, donde, inadvertidamente, al golpear con su bastón una roca, se produce un relámpago y el médico se convierte en Thor. Más tarde fue necesario explicar que éste no era el verdadero comienzo de la historieta, sino que Odín dispuso su destierro convirtiéndolo en el doctor Blake, para después ordenar los acontecimientos terrestres de manera que éste se topara con el martillo que su padre previamente había escondido en aquella cueva. El grafismo de Kirby opta por la desmesura en enfoques audaces del dios y en la ilustración de un horrible monstruo rojo. Además, resulta funcional a la notable narración de Lieber, que exhibe suspenso e inventiva. Las figuras de los hombres de piedra remiten al personaje La Cosa de Los Cuatro Fantásticos. Como en toda la trayectoria de esta serie, más allá de las peculiaridades de cada artista, se presta mucha importancia a las onomatopeyas, que a menudo se salen de los cuadritos.


    En el Nº 84 de la revista, aparece “Thor el poderoso contra El Ejecutor”, con el mismo equipo creador, salvo el entintado que es de Dick Ayers. En este capítulo se muestra un fuerte componente anticomunista que se reitera en muchos tramos de esta saga. Y empieza a mostrarse la relación sinuosa del doctor Blake con la bella enfermera Jane Foster, a la que teme declararle su amor ya que él es sólo un tullido. Por otra parte, ella  se siente atraída por Thor.
    No hay duda de que la gran innovación de la historieta reside en la divinidad de la mayoría de sus personajes, pero en cuanto a los orígenes del héroe exhibe aspectos más convencionales, como sus semejanzas con Superman (1938), de  Jerry Siegel y Joe Shuster, y con el Capitán Marvel (1940), de Bill Parker y C.C. Beck. El tímido periodista Clark Kent es la identidad secreta del hombre de acero y está prendado de Lois Lane, que a su vez ama a Superman. Al huérfano Billy Batson, un hechicero le transmite el poder de la palabra mágica Shazam! (sigla formada por las iniciales de Salomón, Hércules, Atlas, Zeus, Aquiles y Mercurio), la cual, al ser pronunciada, ocasiona un relámpago y Billy se convierte en el imbatible Capitán Marvel.


    ”¡Atrapado por Loki, dios de la mentira!” se titula la aventura que figura en el Nº 85, cuyo equipo es el mismo del anterior. La gráfica se destaca por las impresionante vistas aéreas. Poco a poco se va concretando en la saga la fusión de tres géneros: el de superhéroes, el de ciencia ficción y el de fantasía heroica. Así, Dean Mullaney sostiene que participa de “La tendencia hacia personajes paradivinos y de espada y brujería en los cómics modernos.”
    El mismo team tuvo a su cargo “Tras la pista del hombre del mañana”, que apareció en el Nº 86. Perspectivas audaces, nada convencionales, dan la sensación de que Kirby utiliza la profundidad de campo y zoomscinematográficos. La fantasía se exacerba e intervienen máquinas del tiempo, viajes hacia el pasado y el futuro y espejos magnéticos.
    Los mismos responsables –salvo el entintado que también es de Jack Kirby- colaboran en el Nº 87, “¡Prisionero de los rojos!”. En esta ocasión los comunistas secuestran a científicos occidentales simulando que se trata de deserciones.


    Más allá de los sucesivos artistas que se implicaron en los dibujos, las figuras de Thor y de los guerreros y las increíbles contorsiones de sus cuerpos responden al titanismo que les otorgó Jack Kirby desde los comienzos.  Tampoco la saga es ajena a los exuberantes y musculosos personajes de Richard Corben, que empezaron a brillar a partir de 1975. Proliferan angulaciones enfáticas, colores restallantes, tomas en picada, como también las explosiones espectaculares, los rayos y relámpagos, las tempestades y las catástrofes cósmicas. Y, asimismo, predominan los diálogos extensos, con globos engarzados, un recurso que Daniele Barbieri calificó de teatralización del cómic. Y, debido a la complejidad argumental y las numerosas subtramas, se utilizó con frecuencia la viñeta página. La acción no cede y la saga desarrolla un grafismo inagotable de ideas, que no titubea en ciertos casos (como en la representación de metrópolis y fortalezas futuristas) en recurrir a conceptos propios del diseño industrial.


    Pero veamos cómo se desarrolla la historieta en épocas más cercanas (por ejemplo, en 2012). “Arde todo” -a cargo de Matt Fraction y Kieron Gillen (argumento y guión); Alan Davis y Carmine Di Giandomenico (dibujo); Mark Farmer (tinta); Javier Rodríguez  y Chris Sotomayor(color)- es una joya visual por la utilización de viñetas  que ocupan una página o dos, y que son aprovechadas para desplegar cuadritos horizontales, verticales y trapezoidales. En una zona de estas ilustraciones predomina la coloración de gama cálida y, en otra, la fría. Las escenas de batallas son increíbles por el movimiento, la magnífica composición y la belleza plástica. Y aparece una inesperada nota de humor en un juicio que vierte Loki sobre Odín: “Disfrutaba cambiando de forma, acostándose con las criadas y entreteniéndose.” El guión se encuentra sumamente ramificado y acude a raccontos para iluminar el sentido de una historia compleja y de amplio despliegue. El mítico árbol del mundo (Yggsdrasil) se presenta en llamas y constituye una hazaña gráfica la representación fulgurante y simultánea de un incendio en Asgard y otro en Broxton (Oklahoma).
    En 2012 Thor cumplió cincuenta años. Su descomunal repercusión hace suponer que posee cuerda para rato: no debe olvidarse que es un dios inmortal.


    Germán Cáceres


    Bibliografía

     -Aguilar, Elian, Cine Superheroico. Fan Ediciones, Buenos Aires, 2011.
    -Albertoni, Carlos W., Santas Historietas. Enciclopedia de los cómics. Catálogos Editora, Buenos Aires, 2004.
    -Barbieri, Daniele, Los lenguajes del cómic. Ediciones Paidós, Barcelona, 1993.
    -Borges, Jorge Luis y Vázquez, María Esther, Literatura germánicas medievales. Alianza Editorial, Buenos Aires, 2000.
    -Coma, Javier, “Más fuertes que la vida”, en Historia de loscómics, dirigida por Javier Coma. Toutain Editor, Barcelona, 1982-1983.
    -Coma, Javier y Gubern, Róman, Los cómics en Hollywood,capítulo “Omnipotencia desvalida”. Plaza & Janés Editores S.A., Barcelona, 1988.
    -Decker, Dwight R., “Desde el estancamiento, la innovación”, en Historia de loscómics, dirigida por Javier Coma. Toutain Editor, Barcelona, 1982-1983.
    -Figueras, Marcelo, “Me están siguiendo superhéroes”, en Radar, 17.11.13.
    -http://es.wikipedia.org: “Mitología germana”.
    -http://es.wikipedia.org: “Mitología nórdica”.
    -http://es.wikipedia.org: “Shazam (DC Comics)”.

    -http://es.wikipedia.org: “Thor (Marvel Comics)”.

    -http://www.taringa.net:“Las Eddas (Mitología Nórdica)”.
    -http://www.universomarvel.com.aq: destino=thor.
    -Mullaney, Dean, “Nuevos héroes de la mitología y lo fantástico”, en Historia de loscómics, dirigida por Javier Coma. Toutain Editor, Barcelona, 1982-1983.
    -O`Neil, Dennis, “Renacimiento de la industria de los superhéroes”, en Historia de loscómics, dirigida por Javier Coma. Toutain Editor, Barcelona, 1982-1983.
    -Pérez, Ramón F., solapa de la tapa de Orígenes Marvel. Planeta-De Agostini, Barcelona, 2012.





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    (La Duendeseditora, Comodoro Rivadavia, 2013,  108 páginas)





    Osvaldo Laino (en un reportaje de La Duendes de 2010) declaró que había nacido en Rosario hacía 82 años y que lamentaba que se lo conociera principalmente por su labor al frente de la prestigiosa revista Dibujantesy no por su obra historietística.

    Para mostrar esa otra faceta aparece esta antología de sus innumerables trabajos (dada su larga permanencia en los Estados Unidos se los puede llamar cartoons), que comprende un período que se inicia en 1940 y llega “a hoy”.



    Una viñeta tal vez pueda compendiar en gran medida su estética y es “El coleccionista” (página 70), porque Laino, igual que el personaje representado, aglutina objetos hasta saturar el espacio. En este maravilloso cuadro sobresale su dominio de la pluma y de la composición (“soy dibujante por partida triple: técnico, comercial y humorístico”).


    Ese grafismo se despliega en primorosos detalles y anacronismos y motiva que sus cuadritos parezcan realidades oníricas. Así, en uno que ilustra el segundo viaje de Colón, un personaje viste una remera con la inscripción “Make love not war” (página 17); en otro (página 11) Enrique VIII está leyendo Playboy, y en la página 40, en un plano general lejano del Monumento a la Bandera en Rosario, se observa una carabela que navega por el Río Paraná.


    Pero no se puede hablar del arte de Laino sin destacar su sabor popular y su amor al barrio y a sus protagonistas. Las estampas de costumbres, como “El cafishio y la Adelita” (página 22), “El pulpero de Santa Lucía” (página 30), “Bailando el Gato” (página 32 y 33) y “Café de la esquina” (página 45), pueden considerarse auténticas joyas gráficas.





    Osvaldo Laino confesó su admiración hacia Pequeñas delicias de la vida conyugal (1913), de George Mc Manus (famoso por sus fondos exquisitos poblados de extravagancias), y en sus viñetas suelen deambular perros y gatos sueltos, gallinas y –si aparece un río- peces que asoman sus cabezas. En su figuración sobresale su destreza en el empleo de la línea, que atiborra los cuadritos de filigranas y arabescos. Y es frecuente que también se oculte entre ellos algún célebre personaje de historieta, comoMickey, Betty Boop o Los picapiedras.



    Gran parte del libro está dividido en capítulos (“El tango en nuestras venas”, “Rosario”, “Los barrios y los personajes”, “Vecinos”, “La pasión por las bochas”, “En Inglés”, y siguen los títulos), en los que un texto comenta el tema tratado. Uno de los más logrados es “Nostalgia de una esquina: Una historia como tantas”, de Carlos G. Groppa (páginas 43/44).



    En la serie “En Inglés”, en la página 97 resulta desternillante el cuadrito en el cual Cleopatra se baña utilizando leche envasada y le dice a la mucama que si llama Julio, que pague la cuenta. Y en otra viñeta, Adán le tapa a Eva los ojos para que adivine quién es, pero sorpresivamente ella pregunta por “Tom?, Larry?, Paul?”. Este nonsense también surge en sus textos en español, como la del inventor que explica que su máquina infernal, pese a haberle costado “un laburo bárbaro terminarla (…) no sirve para nada” (página 76).



    Este estupendo libro de Laino debe leerse escuchando tangos como música de fondo y disfrutando la alegría vital que palpita en sus representaciones del barrio y sus habitantes, o sea pibes que juegan a la pelota y a la rayuela, o hacen girar un trompo o embocan el balero.





    Germán Cáceres


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    Presentación mañana miércoles 8 de enero, a las 19 hs., en la comiquería CRUMB, ciudad de LA PLATA.


    El autor se hará presente junto con los guionistas Federico Reggiani y Pablo Barbieri, dialogarán con el público, el evento no termina hasta que todos juntos lleguen a descubrir el sentido de la vida.



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    Biblioteca Nacional, 48 pags. Investigación y Curaduría Programa Nacional de Investigación en Historieta y Humor Gráfico Argentinos.



    Calé (Alejandro del Prado) y su obra trascendieron su tiempo principalmente por la serie “Buenos Aires en Camiseta”, publicada en Rico Tipo, revista que llegó a vender 350 mil ejemplares semanales. Divito, su director, y también dibujante de enorme repercusión popular, contaba que fue el único autor al que él en persona fue a buscar para sumarlo a la publicación. La anécdota, registrada en el libro, da cuenta de la trascendencia que había alcanzado Calé a principios de los años 50.


    La producción más conocida de Calé, que puede ser catalogada como costumbrista, es un análisis humorístico de los modos y hábitos de la vida cotidiana en la Buenos Airesde las décadas del 40 al 60. Revela a un artista con gran poder de observación y análisis, que supo captar el “todo” en los detalles mínimos y plasmarlos en forma sintética en viñetas.  Su dibujo era limpio, de línea clara, detallado y de impronta caricaturesca.  Ese estilo le confería una apariencia que a primera vista parecía simple, pero era fruto de un grafismo elaborado.



    La destacada edición del libro-catálogo -impreso en papel ilustración y en gran tamaño- fue realizada con motivo de los 50 años del fallecimiento del autor y la muestra de homenaje que se le dedicó en la Biblioteca Nacional, entre octubre y noviembre de 2013, que comprende dos capítulos temáticos.

    Uno aborda la vida de Calé por medio de textos que analizan sus momentos clave, fotos, recortes de sus artículos, apuntes, afiches, publicidades y estudios de personajes. A través del compendio de notas e imágenes, el lector se forma una idea de sus gustos y de sus dos grandes pasiones: River y el tango. Para la institución de fútbol colaboró dibujando y escribiendo durante años en su semanario, y en el ambiente musical fue representante de grandes figuras, dibujante de programas de bailes y organizador de shows y milongas.
    La otra mitad del libro la conforman las reproducciones de sus originales, en su mayoría pertenecientes al memorable “Buenos Aires en camiseta”. En el texto que antecede al capítulo “Un humorista larga duración”, se resume que: “Algunas de sus páginas pueden pensarse, hoy, como la imagen congelada de un espacio urbano, social y cultural en extinción (los cines de barrio, el potrero, los disfraces de carnaval, las reuniones de vecinos en la vereda, el sonido de fondo de radioteatros)… Todo retratado con afecto pero sin complacencia; con juicio riguroso y certero aunque no explícitamente condenatorio…


    Muestran este mismo país, pero en otros tiempos y en otro contexto: en uno de ascenso de las clases obreras y consolidación de Buenos Aires como la gran urbe de la Argentina, donde los intereses de la población se centraban en los pequeños sucesos de la vida cotidiana.


    Calé formó parte de una generación dorada de notables dibujantes de humor gráfico que brilló durante las décadas del 40 y 50, en coincidencia con la llamada “edad de oro” de la historieta “seria o de aventuras” de la Argentina. De esa generación de humoristas se puede citar a Ferro, Divito, Adolfo Mazzone, Héctor Torino, Dante Quinterno, Lino Palacio, Battaglia, Ianiro, Toño Gallo, Luis Medrano, etcétera. En la gráfica de todos ellos, con sus particularidades individuales, predominaba un dibujo sumamente atractivo y de fácil lectura visual. Aunque muchos de esos trabajos hoy en día puedan parecernos “ingenuos” por su humor blanco, su común denominador era la calidad.
    Lo que diferenció a Calé de sus colegas, era que su estética funcionaba como un análisis sociológico en clave de humor de las costumbres del “pueblo” de la ciudad de Buenos Aires. 




    Tal como sucedió previamente con el libro-catálogo dedicado al guionista Carlos Trillo, éste también resulta un gran rescate por parte del equipo de Investigación y Curaduría Programa Nacional de Investigación en Historieta y Humor Gráfico Argentinos. Con la lectura del libro se corrobora que Calé fue uno de los más importantes creadores de la historieta y el humor gráfico argentinos. 



    Muestra “Calé. Trapitos al sol”


    La muestra dedicada a Calé, de la cual se hace referencia en la nota, se la puede visitar hasta el 9 de marzo en el Museo del Humor, Avenida de los Italianos 851, ciudad de Buenos Aires. La entrada a la muestra es libre y gratuita.

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    Se podría decir que la presentación de “El Sombra” de Edu Molina, en la comiquería Crumb de la ciudad de La Plata, fue todo un éxito.

    Con gran concurrencia de público, agotando todos los ejemplares que estaban a la venta, se puede apreciar en las fotos los rostros que expresan el grato momento compartido durante el evento.

    Gracias a todos los asistentes, participantes y a la comiquería Crumb!!



    Para los que no pudieron asistir a la presentación y les interesa el libro, lo pueden pedir escribiendo a: duenche@gmail.com



    Edu Molina y Pablo Barbieri

    Federico Reggiani, Edu Molina y Babieri

    Pablo Barbieri, Diego Aballay, Edu Molina


    Edu Molina firmando ejemplares




    El ganador del dibujo de tapa, que se sorteó durante el evento.





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    DEFENSA DEL CLASICISMO


    (entrevista de 1994)

    Nació en 1943 en Corrientes, Argentina. Realizó ilustraciones para las revistas Vea y Lea, Leoplán y Maribel. Su primer trabajo como dibujante de historietas fue La legión extranjera (escrita por Cruz) que apareció en Misterix (Hugo Pratt era el director de arte). Con guión de Robin Wood dibujó la exitosa Nippur de Laggash, y con textos de Alfredo Julio GrassiPlaneta Rojo, Yo Ciborg y Galaxia Cero. Otras cumbres fueron Las amazonas de Clitomarkán (guionada por Barreiro) y Gilgamesh el Inmortal (en un comienzo escrito por Robin Wood). Esta última- de gran repercusión en el público lector- la continúa dibujando actualmente con textos de Ricardo Ferrari.

    Es uno de los más cotizados dibujantes argentinos; cuenta con una técnica de primer nivel y sus historietas ponen de relieve una exigente investigación documental. Ilustró para Italia cuentos de ciencia ficción y también historietas (Martan y Sun Son).

    En 1994 aparecerá un nuevo trabajo con textos de Ricardo Ferrari: El púgil, sobre boxeo en la Roma antigua.


    Original de Lucho Olivera


    (Falleció el 11/11/2005).


    Germán Cáceres: Lucho, ¿cuáles son las modalidades de trabajo de un historietista argentino? ¿Tiene posibilidades de ubicar su producción?

    Lucho Olivera: Por suerte, los dibujantes y guionistas nacionales somos afortunados. La escuela de la historieta argentina es reconocida mundialmente. A pesar de ser tan australes, tenemos una posición de privilegio. Yo dibujo para editoriales argentinas  y romanas. También trabajé para el King Features Syndicate: fui sucesor de José Luis Salinas haciendo Dick el Artillero, que se publicaba en el Diario de las Américas de Miami, en la década del setenta.

    G.C.: ¿Qué dibujaste para Roma?

    L.O.: Hice la historieta de ciencia ficción Martan–que trata sobre una invasión extraterrestre- y una de “fantasía heroica”, Sun Son, el hijo del Sol.



    Página de episodio de Gilgamesh


    G. C.: ¿Quién las guionó?

    L.O.: Roger King. Completando tu pregunta inicial, debo agregar que los argentinos hemos aprendido nuestro oficio en la gran escuela norteamericana, tanto respecto a la historieta como al dibujo de la academia.

    G.C.: ¿Qué podes decir sobre esa academia norteamericana?

    L.O.: Norman Rockwell, Andrew Loomis y Howard Pyle son los tres pilares de la academia de dibujo norteamericana. Uno mira un cuadro de Norman Rockwell y queda extasiado. Hizo durante muchos años las tapas del The Saturday Evening Post. Debe destacarse asimismo a los eximios plumistas Charles Dana Gibson y James Montgomery Flagg.

    G.C.: ¿Aprendiste dibujo yendo a alguna escuela? ¿O lo hiciste a través del estudio de las ilustraciones de estos grandes maestros?

    L.O.: Fui en cierta forma autodidacta. Trabajé de cadete a los diecinueve años en la revista Vea y Lea, donde conocí a Hugo Pratt, a Quino, a Sosa, a Muñoz, a Durañona, quienes venían a entregar sus dibujos, y de noche practicaba con los libros de Andrew Loomis.



    G.C.: Loomis tenía un gran sentido didáctico, una cualidad para simplificar los problemas técnicos del dibujo y brindárselos al lector. Recuerdo Divirtiéndose con unlápiz y Dibujo de figura en todo su valor.

    L.O.: Sí, también estaban El dibujo de éxito, Ilustración creadora y El ojo del pintor. Lo curioso es que nunca vi una ilustración de Andrew Loomis en ninguna revista norteamericana. Para mí es una incógnita.

    G.C.: Evidentemente fue un docente.

    L.O.: Germán Tesarolo, que era entonces el director deVea y Lea, me dijo que siguiera la escuela norteamericana, que era inmortal. Esencialmente es clásica, y desciende de la École de Beaux-Arts de París.



    G.C.: ¿Qué dibujantes de historietas representan esa escuela norteamericana?

    L.O.: Harold Foster y Alex Raymond. Ellos son los clásicos. Después aparecieron los grandes renovadores como Caniff y Robbins.

    G.C.: ¿Estos clásicos poseen vigencia para un historietista de hoy?

    L.O.: Parecería que el tiempo hubiese tendido un cierto olvido, una pátina sobre sus dibujos, pero quien los vuelve a ver se acuerda un famoso proverbio: “Para la innovación, mirad a los clásicos”. Y deseo citar a un gran clásico argentino, José Luis Salinas, maestro para ser estudiado. En su Hernán el corsario había hasta cuarenta personajes en una viñeta.

    G.C.: Veo que tenés un ejemplar de la revista italiana Corto Maltesecon olvidadas historietas de Will Gould. ¿Qué opinión te merece este dibujante, tan poco conocido en la Argentina?

    L.O.: Es tal la profusión y tráfico de información que existe en los EE.UU., donde nada se pierde, donde queda registrado hasta el último fondista o ayudante, que no creo que Will Gould sea desconocido en su país. Posee un dibujo que no es caricatura, sino más precisamente rough, o sea duro, que personalmente asocio con las películas del sello R.K.O.



    G.C.: ¿El cine actuó como estímulo en tu carrera de dibujante?

    L.O.: Por supuesto. Está El Ciudadano, de Orson Welles,para marcar los planos y enfoques. Yo no sé si Welles habrá abrevado en los grandes historietistas o simplemente también dibujaba, porque El proceso impresiona como la obra de un dibujante de historietas macabro. El Ciudadano, que por momentos parece dirigida por Milton Caniff, trajo un nuevo lenguaje que asombró al mundo. El único director que entonces podías competir en tal sentido con Welles era Luis Buñuel, que aportó brillantes experiencias como Un perro andaluz y La Edad de Oro.

    G.C.: No me extrañaría que Wellesdibujase, por cuanto otro grande del cine, Federico Fellini, incursionó en el dibujo.



    Ilustración de tapa, de Lucho Olivera

    L.O.: La Dama de Shangai fue importante por sus imágenes insólitas, pero la obra cumbre de Welles es El ciudadano, que exhibe travellingsy angulaciones sorprendentes, y un gusto por lo descomunal. Por ejemplo, en El proceso hay una escena en que Anthony Perkins sale de un cuarto vacío y entra en uno lleno de gente. Estos contrastes no solo poseen una gran belleza visual, sino un vigoroso dramatismo. Es un filme magistral, uno de los que más me conmovió en la vida, junto con 2001,Odisea del Espacio, de Stanley Kubrick.

    G.C.: Otra valiosa contribución de Welles al lenguaje fílmico fue Soberbia.

    L.O. :No se debe olvidar  Fantasía, de Walt Disney, película de la que hemos aprendido todos los dibujantes. Ray Bradbury esperó cinco horas en la sala donde se estrenó, y antes había estado rondando por los estudios cinematográficos sin que lo dejaran entrar. Además, yo siempre sentí admiración por el Cecil B. De Mille de Sansón y Dalila.

    G.C.: ¿Qué historietas reflejan el lenguaje del cine?


    L.O.: Caniff y todos los que han aparecido después, hasta los grandes modernos como Richard Corben.



    La próxima semana la segunda parte

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    LA DUENDES en revista Nuestra Cultura

    La Duendes, junto a otras editoras amigas, incluida con espacio destacado en nota sobre el panorama actual de la historieta argentina, en revista "Nuestra Cultura", de la Secretaría de Cultura de La Nación.







    Libro“Navarrito”, de Ricardo BARREIRO y Alberto DOSE, enLaBitácora de Maneco





    Libro “El Sombra” de Edu Molina, enSobre Historieta





    Libro“El Sombra” de Edu Molina, en El lector de Historietas





    Gracias a todos por la difusión.



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    DEFENSA DEL CLASICISMO


    (entrevista de 1994)

    Nació en 1943 en Corrientes, Argentina. Realizó ilustraciones para las revistasVea y LeaLeoplán y Maribel. Su primer trabajo como dibujante de historietas fue La legión extranjera (escrita por Cruz) que apareció en Misterix (Hugo Pratt era el director de arte). Con guión de Robin Wood dibujó la exitosa Nippur de Laggash, y con textos de Alfredo Julio Grassi Planeta RojoYo Ciborg y Galaxia Cero. Otras cumbres fueron Las amazonas de Clitomarkán (guionada por Barreiro) y Gilgamesh el Inmortal (en un comienzo escrito por Robin Wood). Esta última- de gran repercusión en el público lector- la continúa dibujando actualmente con textos de Ricardo Ferrari.

    Es uno de los más cotizados dibujantes argentinos; cuenta con una técnica de primer nivel y sus historietas ponen de relieve una exigente investigación documental. Ilustró para Italia cuentos de ciencia ficción y también historietas (Martan Sun Son).

    En 1994 aparecerá un nuevo trabajo con textos de Ricardo Ferrari: El púgil, sobre boxeo en la Roma antigua.



    G.C.: Corben es un notable innovador de la técnica: empleó fotogramas, aplicando el acetato de pintura al temple y tinta sobre papel fotográfico.

    L.O.: Es el historietista norteamericano actual que más me interesa. Hay que reconocer que en él influyóFrank Frazetta, un fundador de estilo con su sucesor, el peruano Boris Vallejo. Mi generación quedó deslumbrada por los conceptos plásticos de Frazetta, un seguidor de Géricault y Delacroix, quienes representan una coyuntura de la escuela francesa que yo ubicaría como post romántica. Por otra parte, si tuviera que ponerle música al dibujo de Frazetta, elegiría Carmen, de Bizet.


    Página de Gilgamesh

    G.C.: Es decir que la gran pintura gravita en el dibujo de historietas.

    L.O.: Yo mamé en las obras de Salvador Dalí, Giorgio de Chirico y René Magritte.

    G.C.: O sea en los surrealistas.

    L.O.: También en Francis Bacon y en los collages de Rauschenberg.

    G.C.: Ya que tanto admirás a la historieta norteamericana, ¿qué pensás del undergroundcomix?

    L.O.: El underground comix sigue la dinámica histórica. Toda escuela de arte, así como toda civilización o persona, llega a una crisis y reclama vientos de cambio. Y, por tanto, en ese acontecer, tal movimiento contestatario fue necesario y fructífero. Curiosamente, en la historieta argentina se vive hoy un clima similar.


    Página de la serie Yo Ciborg

    G.C.: De acuerdo, eso se observa en los dibujantes jóvenes, quienes desarrollan un estilo muy underground.

    L.O.: Elundergrounden lo que a mí respecta, siempre me dio sensación de cosa dejà vu, de cosa ya vista en el dadaísmo, porque el underground es la escuela de la decepción que sucede a los grandes problemas. El dadaísmo nace después de la Primera GuerraMundial.

    G.C.: O sea que es una historieta en crisis.

    L.O.: Exacto, y se agota cuando concluyen las crisis. Después retornan los clásicos.

    G.C.: ¿Qué dibujantes europeo preferís?

    L.O.: Hugo Pratt y Moebius son las luminarias de Europa. También Milo Manara y Enki Bilal.

    G.C.: ¿Y Philippe Druillet yJean-Claude Forest?

    L.O.: Por supuesto. Pero me sorprende que Forest esté trabajando humildemente como un artesano después de haber logrado con la dirección de Roger Vadim un filme de la calidad de Barbarella.


    Página de la serie Nippur de Laggash, en la que se encuentra con el personaje Gilgamesh

    G.C.: Pero ese tipo de historieta intelectual y sofisticada como por ejemplo Saga deXam, más allá de su belleza formal, ¿te convence?

    L.O.: La historieta es un medio de comunicación de masas; nunca podemos dejar de pensar en la mayoría cuando la hacemos.

    G.C.: En cambio, laSaga de Xam estuvo dirigida a una élite, pues además fue editada en álbumes muy caros.

    L.O.: Claro, pero cuánta gente conoce al Príncipe Valiente y cuánta a Saga de Xam. Es el problema que existe actualmente en la Argentina, el de la historieta hermética que el público no entiende. Hay precursores, clásicos y decadentes en todos los aspectos de la actividad humana, y aquella corriente de historieta sofisticada fue decadente.

    G.C.: ¿Se puede decir que el arte progresa?

    L.O.: Ante todo debo confesar mi amor al dibujo. Si naciera de nuevo, volvería a dibujar desde la cuna. El arte no avanza, sólo tiene ciclos; lo que progresa es la ciencia. Desde la época de las cavernas –vía Altamira- hasta Métal Hurlant, el arte es el hombre y está en una historieta como en un cuadro de Picasso. Cada dibujante, cada pincelada, las grandes figuras –Goya, Dalí, Caniff- son como ladrillos de la Gran Muralla China. Nadie es dueño del dibujo; cada uno pone sus ladrillos y se retira de la escena lo mejor que puede. El artista necesita darse cuenta de que es parte de un ejército numeroso.



    G.C.: ¿Cómo ves el futuro del arte?

    L.O.: Según cómo vaya el futuro del hombre. Los que estamos viviendo una crisis creemos que es “la crisis”. Pero si uno lee un poco la historia observa que las hubo siempre, que el estado de crisis es permanente.

    G:C.: Pero ¿el dibujo de historietas seguirá existiendo?

    L.O.: No te quepa la menor duda. La cámara no puede suplir al dibujo. Si no lo reemplazó habiendo satélites en Marte y sondas saliendo del sistema solar, no lo va a hacer jamás. La mente del hombre crea la computadora, no la computadora a la mente. En la década del sesenta los ilustradores hablaban del desafío de la cámara. Pero de pronto la gente se cansa de la fotografía y demanda subjetividad. Ahora muchas tapas deTime y de Newsweek son dibujadas.


    Página de una adaptación de película, década del 70. 

    G.C.: ¿Tenés en vista alguna historieta nueva?

    L.O.: Sí, quiero representar la batalla de Verdún en historieta. Estoy haciendo un estudio de la más grande estupidez humana de todos los tiempos. Va a estar bien documentada.

    G.C.: Vos siempre diste mucha importancia a la documentación; recuerdo que ése fue uno de los tantos méritos de Nippur de Lagash.

    L.O.: Sí, en esa época estaba obsesionada por la antigüedad; ahora la manía es la Primera Guerra Mundial. De chico en mi casa veía libros con ilustraciones y fotos de las grandes batallas de aquella guerra.

    G.C.: Entonces la vas a guionar vos.

    L.O.: Así es, el guión esta vez lo voy a escribir yo.

    G.C.: ¿Qué recomendación darías para un joven dibujante de historietas argentino?

    L.O.: Estudiar el dibujo clásico; después que pase lo que pase, no quieran saltar por encima del estudio, sino va a ser como el que llega a cuarto año de la facultad y queda varado porque no se recibe. Miren a los griegos a los renacentistas. CuandoLeonardo escribió El Tratado de la Pintura quería enseñar: fue el Loomis del Renacimiento.

    Página de la serie Yo Ciborg


    Entrevista de 1994.



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    El siguiente listado está conformado por aquellas notas y entrevistas que fueron las más leídas entre agosto y diciembre de 2013. Se cuentan las que fueron cliqueadas por los lectores, aunque no es posible saber cuáles además fueron leídas sin que se las cliqueara para ampliarlas.

    Muy probablemente, como sucedió con las notas de diciembre de 2012, el listado se modificará durante el transcurso de 2014.



    1 Recursos 3, Andrew Lomis, por Santiago K –recursos-




    2 Libro “Tehuelches. Historieta de aventuras ymitología, de Oenlao. Por Germán Cáceres –crítica libros-

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    3 Entrevista aAlberto Dose (primera parte) –entrevista-





    4 Prólogo del libro Laino. Un recorrido deayer a hoy” –nota-



    5 LibroIsla de los muertos, por Cáceres -crítica libros


    6Tibor José Horvath(1932-2007), por Germán Cáceres –nota, investigación-



    7 Entrevista a Alberto Dose (segunda parte) –entrevista-




    8 El regreso del personaje DAGO a la Argentina –nota-



    9 Entrevista aLucas Varela–entrevista-







    11 Prólogo del libro Las historietas deCrist”, por Germán Cáceres –notas-






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    Muestra de DARON y Abel Draven, en “Azul y negro”

    Entre el  viernes 28 de febrero y el 14 de marzo, en la Galería Soler, de Ituzaingó, en Soler 217.






    TOMÁS GIMBERNAT, hasta el 12 de marzo en Puerto Madryn



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    A veces sucede que  luego de releer una historieta se puede tener la fortuna de decir “que bueno que compré  los libros y los guardé”. Ese es el caso de los diez tomos de El NegroBlanco,de Carlos Trillo en los guiones y García Seijas en el dibujo. Fueron publicados por Ivrea entre 2008 y 2009, compilando las tiras que se publicaron a diario en la contratapa de Clarínentre 1987 y 1993. 



    Los lectores memoriosos recordarán que esta historieta cargó con el gran peso de reemplazar en la contratapa de Clarín  a El loco Chávez, de Trillo y Horacio Altuna. Tremendo compromiso porque El Loco… se había transformado en un ícono que quedó en el corazón y la memoria de generaciones de lectores.  Es por ello que en la concepción de El Negro Blanco estuvo presente una cierta idea de continuidad, tal vez para que el cambio no resultara tan abrupto. De allí que las comparaciones sean inevitables, sobre todo porque el guionista era el mismo. El personaje que le da nombre también es periodista, se desempeña en el mismo medio y en la trama se colaba la realidad argentina. Mientras en una se hacían presentes los duros tiempos de la Dictadura Militarde los setenta y el renacer democrático de los ochenta, la nueva historieta registró aspectos del profundo cambio social que significaron los años noventa en el país.




    En El Locolas mujeres tenían un papel importante, pero también las aventuras puras, motivadas por su profesión, que lo llevaban a realizar investigaciones periodísticas  y a protagonizar variadas situaciones. En cambio, en El Negroel leitmotiv son las mujeres, que a su vez desencadenan sus acciones. Todo gira en torno a ellas y las dos principales son Chispa, una atractiva arquitecta rubia de pelo corto, y la morocha Flopi, inspirada en la modelo y actriz Araceli González, de pleno apogeo mediático en la década del noventa. La identificación de Flopi con la actriz sex symbol de la época, hizo que la tira fuera muy comentada en los medios de comunicación y a nivel popular. El éxito de este personaje motivó que los autores crearan, aparte de la tira diaria, unitarios para publicar en revistas. El dibujo de García Seijas resultó más que apropiado, porque las dibujaba de modo atractivo, las volvía “deseables”. El Loco era un mujeriego “moderado”, mientras El Negro…  era abiertamente mujeriego. Aunque este último estaba enamorado de las dos protagonistas, con las que alternativamente rompía o retomaba la relación, no perdía oportunidad de vivir incidentes con otras. Pero al lado de los personajes aún más mujeriegos, como el de Marccuci y el de su padre, El Negro… era “un nene de pecho”.


    El Negro... y sus mujeres

    A través de Flopi, periodista de un noticiero sensacionalista, es donde se hacen más presentes los años noventa: en la frivolidad y la llamada televisión “basura” –surgida en esa década- que inventaba noticias y recurría (y sigue haciéndolo) a mostrar miserias humanas para sumar rating. Allí se exhibían personajes que no eran tan visibles en décadas previas. Badaraco, el inescrupuloso y corrupto productor del programa y el dueño del canal, apodado “El todo poderoso, El Supremo, Rey de Reyes”, que porta el rostro de  Alejandro Romay, dueño de Canal 9 en los años noventa. Las escenas donde aparece aportan cuotas de surrealismo y delirio.


    Flopi en un episodio independiente, publicado en 1996 en la revista Meridiana

    Tampoco falta el episodio donde se muestra a un político que se soborna y frivoliza, en coincidencia con el apogeo que tuvieron durante esa década las investigaciones en torno a la corrupción política, que  hasta entonces nunca había sido tan descaradamente manifiesta , y  su referencia no podía faltar en la tira.



    Al igual que en El Loco Chávez, los amigos de El Negro tienen un papel importante, resultan entrañables, queribles. El más peculiar es Marcucci, inspirado en un individuo real, que sufría el acoso de centenares de mujeres, motivado por su encanto varonil. Es el personaje más simpático de la historia por las situaciones disparatadas que protagoniza.

    El grafismo de García Seijas es hiperrealista y de estética preciosista. Cuando asumió la realización del dibujo de la tira ya era un profesional de extensa y reconocida trayectoria. Su mayor éxito previo, en el país, lo representó la serie Helena, que realizó con guiones de Robin Wood para la revista Intervalo, que también transcurría en Buenos Aires.


    El Negro y los decorados de la ciudad de Buenos Aires.

    Por ello, al analizar su arte se evidencia a un autor de amplios y riquísimos recursos técnicos, a los que se arriba después de la experiencia de incesantes años de trabajo. Por ejemplo, se destacan las numerosas escenas nocturnas, en las que combina plenos negros prolijos y perfectamente definidos (paredes, autos), líneas moduladas y manchas a pincel (en las vestimentas) y tramas de diferentes grosores para dar idea de luz y sombra y volúmenes en los personajes, calles, cielo, etc. Todos recursos que hacen a la riqueza visual, tanto para crear “climas”, como para “sugerir” o “mostrar” con sentido documental.


    El personaje Marcucci y un ejemplo de su éxito con las mujeres.

    Mención especial merecen sus escenografías, porque el nivel de detalles y verosimilitud es asombroso. Las escenas de “calle” donde se mueven los personajes permiten reconocer detalladamente la ciudad y su arquitectura en sus aspectos atractivos, y se diría que en este punto Seijas se asume como costumbrista. Cabe suponer que el artista se basó en una abundante documentación fotográfica. Algo similar sucede con las escenas del diario, los interiores de las viviendas, los vehículos y la indumentaria.

    El dibujo de Seijas está realizado con sumo cuidado, en donde cada elemento surge de una debida planificación. Pero cuando se observa en detalle las figuras humanas y sus ropas, se observa que emplea un estilo suelto, abierto. Por ejemplo, esas líneas no marcan las formas de los pliegues de la ropa, sino que los sugieren. La gráfica de García Seijas es la de un virtuoso del dibujo realista.



    Esta tira cargó con el compromiso de reemplazar la exitosa El Loco Chávez, que aún hoy no se puede dejar de citar como antecedente. Pese a ello consiguió definir una identidad propia, aunque en su momento no llegó a trascender con el mismo peso en cuanto a repercusión masiva.  Su final fue abrupto y la historia quedó inclusa. El libro diez incluye los episodios que la hubiesen continuado, en los que tomaba nuevos rumbos. Se nota que El Negro Blanco podría haber tenido más vida de haber continuado su publicación. Fue reemplazada por la tira El Nene Montanaro, de Horacio Altuna, el dibujante de El LocoChávez.

    El Negro Blanco también gozó de una excelente repercusión en Italia, donde se publicaba en las revistas de la editorial Eura.


    Almanaque de la italiana editorial Eura, donde se aprecia al Negro Blanco con la camiseta de las selecciones de fútbol Argentina e Italia.  Una muestra de la penetración que tuvo en aquel país. Gentileza L. Lorenzon

    Tal vez hacía falta releer  la historieta y dejar que el tiempo diera su veredicto. Se puede decir, transcurridos veinte años, que fue un notable trabajo tanto del guionista como del dibujante, con muchos aportes elogiables. Es de lectura divertida, por momentos atrapante, con aventuras urbanas o de amor al estilo telenovela, cuotas de delirio y humor y un dibujo de calidad exquisita, visualmente disfrutable.


    Respecto de los autores, lo triste es que hoy Trillo no se encuentra entre nosotros, y para apreciar los trabajos más recientes de García Seijas, hay que conseguir publicaciones italianas, país donde es inmensamente valorado. 


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  • 03/03/14--09:49: EXPOSICIONES
  • OSVALDO LAINO
    Entre el 21 de marzo y el 10 de abril expondrá dibujos de OSVALDO LAINO en la Casa Suiza, ciudad de Rosario. Integran la muestra “Un recorrido de ayer a hoy”, los trabajos del libro del mismo nombre.







    Historietas por la identidad


    Covers


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    (Buenos Aires, 1.11.1932/27.11.2004)



    Diego Aballay y Alberto Salinas (foto gentileza Aballay)


    Debutó como historietista el 19.8.1952 en la revista Superhombre con Capiango, un justiciero criollo que usa máscara y que lucha en Salta a principios del siglo XIX contra la ocupación española, pues está a favor de Güemes y sus guerrillas gauchas. Su  verdadera personalidad es la del aristócrata y estanciero Santiago Linares, un melómano refinado que simula simpatizar con los realistas. Los guiones pertenecen a Edgardo Pareto (luego fue reemplazado por Luis Lanús), y el personaje entraña casi un calco del famoso El Zorro, creado en 1919 por Johnston McCulley. El dibujo en blanco y negro participa del estilo ilustración de su padre, José Luis Salinas, el prominente artista de Cisco Kid, en la que Alberto colaboró. Ya en Capiango su plumeado es superlativo y magistrales las aplicaciones de pincel que destacan la figura del héroe, vestido totalmente de negro. Abundan escenas nocturnas de composición impecable y notable calidad plástica –con impactantes siluetas-. El dibujante comienza a exhibir magníficas tomas en picada (que empleará en Dago, su obra cumbre), y el primor estético de su línea. Su representación de caballos asombra, sobre todo cuando está galopando el Moro. El guión de Pareto no abusa de los textos, pero expone los pensamientos y planes del protagonista, que no deja de emitir comentarios humorísticos acerca de sus hazañas. Salinas la dibujó hasta 1953, cuando fue reemplazado por su primo, Carlos Vogt, otro grande. Toni Torres comentó que “si bien no deja de ser una copia de Don Diego de La Vega (El Zorro), nuestro personaje se nos hace bastante argentino, rodeado de gauchos y tomando mate”.   

    Capiango, en revista Superhombre, 1953. 

    Antes Salinas había trabajado en publicidad (realizó una tira llamada Las aventuras de Odolito). En 1953 empieza a colaborar con la editorial Columba (crea Safari argentino, con guión propio) y con Fleetway Publications, de Gran Bretaña. Para Europa gestó la historieta Kit Carson, que fue reproducida luego en revistas argentinas. En 1961 dibujó para la editorial italiana Eurostudio las historietas de molde histórico Spartaco, La batalla de Lepanto, La silla de Malta y Rurik elvikingo. Entre 1966 y 1969 dibuja Thierry la Fronde, una adaptación de una serie televisiva francesa. En los años setenta grafica Moira la esclava de Roma, publicada por la revista portuguesaJurnal de Cuto, y para la editorial Record (Argentina) con textos de Alfredo Julio Grassi, El continente negro, Hombres de la Legión, Los voortrekkers y Los vikingos.

    Página de Safari Argentino, en Pif Paf

    Siempre en blanco y negro,  Los vikingos exterioriza un salto impresionante en el estilo de Alberto Salinas: mayor seguridad en el trazo, nivel de composición audaz y ritmo arrollador en las luchas cuerpo a cuerpo y en los movimientos de los personajes. Recurre a la línea curva para diseñar los cuadritos y muchos de éstos se ensamblan entre sí. Las indumentarias y armas de los vikingos están plasmadas con un soberbio despliegue gráfico. Hay un plano general de una flota de naves frente a Constantinopla de extrema belleza. El guión de Grassi se adapta con solvencia a los códigos del relato de aventuras, que incluye un inevitable romance entre Eric, el vikingo, y Odyle, la hija de su enemigo. En algunas páginas de acción y dramatismo de Hombres de la Legión, Salinas elimina los marcos de las viñetas. Como siempre, su gráfica se exhibe meticulosa y refinada en los detalles. Acude a una amplia gama de manchas y rayas para representar el ropaje y el entorno de los personajes. La escritura de Grassi propone una visión amarga de la Legión Extranjera: “pensó en la dorada leyenda y en la sucia realidad que entreveía”.


    Página de Rurik el vikingo, en El Tony

    A partir del 23 de junio de 1981 comienza a dibujar Dago en Nippur Mágnum Todo Color Nº 1, con textos de Robin Wood, que llegó a salir hasta el 2000, en que aparecen los últimos ejemplares de la Editorial Columba, y cuyo cierre definitivo se produce el año siguiente. Dago fue un suceso internacional ya que la editorial Eura la publicó en Italia, y su éxito perdura hasta la actualidad, con el arte de Carlos Gómez, que acompaña con suma maestría a Wood. Éste también formó equipo con Alberto Salinas en Drácula–una derivación (spin off) de Dago-, Chaco, Los Borgia y La hermandad filibustera (que se conoce, además, como Morgan el pirata).


    Página de Dago

    La historia de Dago se inicia en el siglo XVI en la República de Venecia, que estaba en guerra con los turcos, y narra la venganza de César Renzi, el único sobreviviente de una aristocrática familia que fue brutalmente asesinada porque descubrió el complot que tramaban varios miembros de la nobleza con el Sultán del Imperio Otomano. A César Renzi lo apuñalan con una daga y lo arrojan a los canales de la ciudad, pero lo rescata un grupo de piratas y lo convierte en esclavo. A partir de allí, se transforma en Dago debido al arma con que fue herido, y se lanza a intensas aventuras tanto dentro del ámbito islámico como del europeo, y llega a codearse con el rey Francisco I de Francia. (Notable el trabajo que concretó Ariel Avilez reseñando el argumento de esta serie).


    Publicidad de Dago, ilustrada por Salinas.

    Dagoes un prodigio de narración aventurera. Robin Wood siempre alardeó de su condición de infatigable lector. Por lógica debe haber abrevado en los grandes clásicos del género, como Alejandro Dumas, Emilio Salgari, Rafael Sabatini, la Baronesa de Orczy, Julio Verne, Karl May, Gustavo Aimard, Maine Reid, Zane Grey, James Fenimore Cooper, Jack London, Rider Haggard y la lista sería interminable. Por supuesto, que deben añadirse las versiones cinematográficas de las obras de estos escritores. Algunas de estas influencias determinan que el relato contenga un clima de exotismo, varios elementos folletinescos y un giro romántico, como en el capítulo donde una hermosa joven se desfigura el rostro por amor.


    Página de Drácula

    Tal vez una clave significativa se encuentre en Salgari, dado que varias de sus novelas versan sobre el ansia de reparación que experimenta un héroe por el asesinato de un familiar y el patológico amor que siente hacia la bella hija de su mortal enemigo (Honorata de Wan Guld en el Corsario Negro, y Mariana en Sandokán). Pero el modelo por antonomasia lo aporta, sin duda, El conde de Montecristo, de Alejandro Dumas, en el que Edmundo Dantes, adoptando el nombre del citado conde, materializa una fanática venganza contra quienes lo encarcelaron injustamente. Además, a lo largo de la saga de Dago suele haber odios irreparables entre padres e hijos que sólo concluyen con la muerte cruel de uno de ellos. Dago piensa como un escéptico, pese a no despreciar ningún  placer terrenal ni los romances con mujeres, pero su anhelo de represalia es ilimitado: “Tú no crees en nada ni en nadie ¿eh, Dago? En las venas, en lugar de sangre, tienes veneno”, le espeta un jenízaro.


    Página de Dago

    De allí que en los textos explicativos y en los diálogos de Dago impera una prosa literaria (“El mar azul se cierra sobre la patética isla humana que se disuelve en sangre y nieve…”/ “Y los marinos evocaron en las inmensas tormentas y el blanco vuelo de las gaviotas la visión de un rostro de mujer en algún muelle lejano…”/ “La noche fue helada y lenta y se arrastró con una larga viscosidad de serpiente…”). Por ello se disparan reflexiones sobre la condición humana: un personaje abyecto no duda en proclamar que “No me hables de justicia, renegado. Soy un hombre adulto y sé que la justicia es un caballo de muchas monturas”. En cada capítulo aparece una nueva figura que suele contar su peculiar historia, cuyo desenlace ocurre al final, de modo que aquél funciona como si fuera autoconclusivo. Y a muchos tipos queribles les llega la muerte, de manera que ésta se arroga el derecho de constituirse en una protagonista adicional.



    Alberto Salinas demuestra que el cuerpo humano carece de secretos para su oficio. El físico musculoso de Dago evoca las mejores expresiones del clasicismo grecorromano, y resplandece majestuoso con el atuendo que le vale el título de “El jenízaro negro”. Su cara es angulosa, de rasgos marcados y cejas espesas que acentúan su firmeza de carácter. La línea se torna primorosa al referir la vestimenta de los personajes, o sea los diversos uniformes, las lujuriosas prendas que lucen las cautivas del harén y los atavíos de los visires, y revela una ardua labor de documentación de su parte. Los escenarios son superlativos, se trate de ciudades, palacios o humildes viviendas. Con la representación de bellas mujeres alcanza la exquisitez, y pese a los ornatos de su grafismo, no duda en mostrar cabezas decapitadas clavadas en picotas. Los desfiladeros y las montañas rocosas lo exhiben como un virtuoso y su planificación es insuperable.


    Página de Dago

    Tanto Alberto Salinas como Robin Wood han captado con inteligencia el montaje de los textos y viñetas de los episodios para que cierren con inusual unidad. Y ambos utilizan sólo las onomatopeyas y líneas cinéticas necesarias, sin abusar de ellas.

    El último trabajo de Salinas fue Los signos oscuros, con guión de Ricardo Ferrari, y los años finales de su vida los dedicó a la pintura. En 1997 recibió el premio Yellow Kid, que terminó de consagrarlo como uno de los más sobresalientes dibujantes de este arte.



    Germán Cáceres



    Bibliografía


    -Avilez, Ariel, “Dago”, en http://robinwoodcomics.org.

    -Cáceres, Germán, La aventura en América. La palabra mágica, Buenos Aires, 1999.

    -Gociol, Judith, y Rosemberg, Diego, La historieta argentina/Una historia. Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 2000.

    -http://comic-historietas.blogspot.com.ar: “Alberto Salinas. Una del ´Oeste´”.

    -http://es.wilkipedia.org: “Alberto Salinas”.

    -http://rebroteorganizandoeventos.blogspot.com.ar: “Pequeña biografía de grandes historietistas: Alberto Salinas”

    -https://luisalberto941.wordpress.com.: “TOP-COMICS/ Thierry la Fronde por Alberto Salinas”.

    -http://universalmedios.com.ar: “Alberto César Salinas”.

    -Martinez, Carlos R., “Salinas, Alberto”, en http://milpluminesargentinos.wordpress.com.

    -Telloli, Paolo, “Alberto Salinas”, en http://www.jorgevila.com.ar.


    -Torres, Toni, “Capiango, el tigre de la quebrada”, en la publicación homónima, Buenos Aires, 2010.


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    LA MALDICIÓN DE LOS GUSANOS

     Entrevista de 1994. 
    Todas las páginas que ilustran la entrevista fueron publicadas en la primera época de Fierro.

    Héctor Omar Martín (Tati) nació el 27 de diciembre de 1957, en Santos Lugares, Provincia de Buenos Aires. Nunca se mudó de barrio.

    Completó sus estudios secundarios recibiéndose de técnico mecánico, sin haber adquirido conocimiento alguno. Es que faltando tres años para recibirse descubrió que su vocación era hacerles caricaturas a sus profesores y no aprender lo que ellos enseñaban. De ese período sólo recuerda a sus compañeros y el discurso humorístico que escribió y dijo en la fiesta de graduación.

    Hizo cursos de Dibujo de la Figura Humana, Ilustración Publicitaria y Dibujo Humorístico. También concurrió a talleres de guión de historietas, guión cinematográfico y dramaturgia. Paralelamente, compró libros de dibujo e inició en forma autodidáctica la búsqueda de “su estilo”. Pero nada fue tan importante en su desarrollo como los conocimientos que le transmitió el profesor Frank Szilagyi en el curso de historietas organizado por la Asociación de Dibujantes de la Argentina.




    Comenzó a publicar enFierro -primera época- al sacar una mención especial en el rubro historieta integral (guión y dibujo), en un concurso realizado por esa revista. En otro certamen convocado por la misma publicación, y en el cual votaban los lectores, una de sus historietas obtuvo el 2º puesto entre los dibujantes nuevos. Sacó una mención especial en un curso de historietas sobre SIDA Y MAL DE CHAGAS, organizado por la Federación de Clínicas y Hospitales Privados.

    Participó de varias exposiciones colectivas, entre ellas: la Bienal del Humor y la Historieta Argentinaen la Provinciade Córdoba. En 1990 recibió el 1er. Premio de historieta del ICI (Instituto de Cooperación Iberoamericana) y en 1993 el 1er. Premio Ilustración de Cuentos Infantiles de la Editorial Colihue.



    Germán Cáceres: Lo primero que llama la atención en tus historietas, es la geometrización con que representás la figura humana y su entorno. ¿Influyó en vos el cubismo?

    Tati: Mis dibujos son geométricos, pero no cubistas. Frutos de un intenso trabajo, lo que más importa en ellos es el diseño final. El dibujante Miguel Rep me ha dicho que son como cajitas que se unen.


    G.C.: ¿Te inspirás en alguna personalidad gráfica o son sólo la expresión de tu mundo personal?

    Tati: Quien me gustó mucho como dibujante humorístico fue Saul Steinberg. Ahora los dibujantes de historietas que me atraen no tienen nada que ver con mi estilo. Me interesa la temáticas de Carlos Jiménez, sobre todo la de Paracuellos, y también la de Gérard Lauzier. Otros artistas que admiro son Serge Clerc, Alberto Breccia y Mandrafina.



    G.C: La puesta en escena de Mandrafina en Peter Kampf lo sabía, con guión de Carlos Trillo, es una maravilla.

    Tati: Me encantaría escribir un guión para que él lo dibujara.


    G.C.: O sea que también querrías guionar para otros dibujantes.

    Tati: En especial series largas; dada mi lentitud me parece difícil que pueda llegar a dibujarlas.


    G.C.: ¿Qué me podés decir de Saul Steinberg?

    Tati: A mí me fascinaba Garaycochea, y sabía que él reconocía la influencia de Steinberg, que rompió con un tipo de dibujo humorístico blando y lleno de círculos. Lo que me afectó fue cierta tendencia a la recta y a la dureza que descubrí en sus dibujos.


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    G.C.: ¿Qué procedimientos seguís para dibujar una historieta?

    Tati: Antes de publicar dibujé mucho para mí, y en esa práctica y en esa exploración gráfica nació mi estilo. El primer paso es el guión y me tomo mi tiempo. Dejo que las ideas decanten y vengan solas. Mi cabeza trabaja sin que yo la ponga en funcionamiento y así a veces germinan las ideas.


    G.C.: Es como si las mandases al inconsciente y esperaras su floración.

    Tati: Sin necesidad de esforzarme, las ideas y soluciones vienen solas. Por eso mi método de trabajo es lento: el guión es de hierro y lo respeto, no lo modifico mientras dibujo. Después, creo los personajes, y la búsqueda de la imagen geométrica que revele su carácter y psicología también me lleva mucho tiempo. Luego hago un boceto de toda la historieta y, por último, la calco en una hoja.


    G.C.: ¿No la pasás encima del boceto?

    Tati: En mi dibujo las líneas están relacionadas; por ejemplo, un cuadrado se puede continuar en otro, o en un triángulo; hay prolongaciones, como cierto ritmo que me obliga a delinear un boceto muy sucio que no puedo entintar, y entonces lo calco.


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    G.C.: ¿Con qué materiales trabajás?

    Tati: Con Rotring. Antes utilizaba pincel, pero no podía lograr las líneas derechas que demandaba mi dibujo geométrico. Ahora incluso empleo regla y pistolete.


    G.C.: ¿Cómo hacés con los colores?

    Tati: La forma geométrica de los dibujos presenta planos que no responden a una coloración realista; en consecuencia, por cada uno de ellos aplico un tono.


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    G.C.: ¿Con qué coloreás los planos?

    Tati: Con témpera y para eso sí utilizo el pincel. Mi sistema reclama perder todo tipo de ansiedad, porque hasta que coloco el último color no se ve el dibujo. Si hago uno de los costados de la nariz de un personaje de un color, pinto luego todos esos costados. No completo un cuadrito y después paso al siguiente, sino que cada cuadrito se va formando poco a poco.


    G.C.: ¿Qué te lleva a concebir estos personajes deformes?


    Tati: Están de acuerdo con las historias que cuento: se trata de desamparados, de pobres tipos que deambulan penosamente por la vida. Esa tristeza a veces resalta porque las historias las cuento con humor, y allí surge el grotesco.


    La próxima semana la segunda parte.

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    (La Duendeseditora, Comodoro Rivadavia, 2013, 82 páginas)





    Esta historieta se publicó originalmente en 1986 en la revista Fierro, primera época.

    El relato transcurre entre el otoño de 1930 y mayo de 1931. Enrique Navarro (Navarrito) es un cronista de la sección Policiales del diario Crítica, en cuya Redacción aparece el gran Roberto Arlt frente a su máquina de escribir.


    AlbertoDose exhibe su capacidad artística ilustrando el Buenos Aires de esos años con viñetas de exquisita belleza no exentas de un aire decorativo. A veces predomina el blanco con dibujos a pura línea, y otras, el negro pleno que se distribuye en vestimentas, edificios y automóviles. Su grafismo es tan estilizado que posee un sesgo humorístico y clásico a la vez, que lo emparientan tanto con Roy Crane  como con Milton Caniff y Harold Foster (o Sanyú, según la apreciación de Andrés Valenzuela en Página/12). El artista se documentó a fondo sobre el aspecto de la ciudad en esa época (se ven afiches de Gardel y deChaplin), que a la distancia al lector le resultará encantador y pintoresco, pero, sin embargo, entonces reinaba la absoluta exclusión social, la expoliación de prostitutas en infames prostíbulos y el golpe militar del 6/9/30 que derrocó a Yrigoyen e instaló una brutal represión. En el prólogo, el guionista Eduardo Mazzitelli opinó que “Todo para que el dibujo de Dose (el estilo de Dose) demuestre que no solamente es estético y descriptivo, sino también funcional al relato”. Este dibujante, que reside en Estados Unidos, declaró en la entrevista que forma parte del libro y le realizó Alejandro Aguado “que la historieta es lo único que hago todavía en papel, al menos el lápiz, luego todo lo demás en la Cintiq (es una tableta de arte digital). Antes había explicado que “No era para mí difícil cambiar de estilo, en realidad, es el tema lo que me sugiere el estilo”.



    Por su parte, Ricardo Barreiro (1949-1999) –uno de los mejores guionistas que tuvo el país- no deja de asombrar con su inventiva para dotar de giros a la trama. Sus diálogos son contundentes, utiliza el racconto para darle dinamismo a la historia y desliza reflexiones constantemente (“La necesidad de creer está por encima de cualquier desconfianza”/ “De algunas circunstancias podemos extraer como enseñanza cuán dominante resulta ser todavía la animalidad en nuestra especie”). Además, como es su costumbre, fustiga a los poderosos, a la institución de la iglesia católica y a los militares.


    Los diálogos van en cursiva y los textos explicativos en letra de imprenta porque pertenecen a la máquina de escribir que aparece en la parte inferior del cuadrito, ya que es la bella doctora Ema Kazinsky la que escribe este relato que titula “El caso de Rodolfo A.”, un asesino serial al que Navarrito persigue (“Al menos Ricardo rinde homenaje a los viejos clásicos de la novela negra”, observa Mazzitelli), ayudado por la médica que es portadora de una sexualidad desbordante, tan presente en la obra de Barreiro.



    La  reedición de Navarritopermite acceder a uno de los logros más importantes del género en la Argentina.






    Germán Cáceres


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     Entrevista de 1994. 
    Todas las páginas que ilustran la entrevista fueron publicadas en la primera época de Fierro.


    Héctor Omar Martín (Tati) nació el 27 de diciembre de 1957, en Santos Lugares, Provincia de Buenos Aires. Nunca se mudó de barrio.

    Completó sus estudios secundarios recibiéndose de técnico mecánico, sin haber adquirido conocimiento alguno. Es que faltando tres años para recibirse descubrió que su vocación era hacerles caricaturas a sus profesores y no aprender lo que ellos enseñaban. De ese período sólo recuerda a sus compañeros y el discurso humorístico que escribió y dijo en la fiesta de graduación.

    Hizo cursos de Dibujo de la Figura Humana, Ilustración Publicitaria y Dibujo Humorístico. También concurrió a talleres de guión de historietas, guión cinematográfico y dramaturgia. Paralelamente, compró libros de dibujo e inició en forma autodidáctica la búsqueda de “su estilo”. Pero nada fue tan importante en su desarrollo como los conocimientos que le transmitió el profesor Frank Szilagyi en el curso de historietas organizado por la Asociación de Dibujantes de la Argentina.
    Comenzó a publicar en Fierro -primera época- al sacar una mención especial en el rubro historieta integral (guión y dibujo), en un concurso realizado por esa revista. En otro certamen convocado por la misma publicación, y en el cual votaban los lectores, una de sus historietas obtuvo el 2º puesto entre los dibujantes nuevos. Sacó una mención especial en un curso de historietas sobre SIDA Y MAL DE CHAGAS, organizado por la Federación de Clínicas y Hospitales Privados.

    Participó de varias exposiciones colectivas, entre ellas: la Bienal del Humor y la Historieta Argentina en la Provincia de Córdoba. En 1990 recibió el 1er. Premio de historieta del ICI (Instituto de Cooperación Iberoamericana) y en 1993 el 1er. Premio Ilustración de Cuentos Infantiles de la Editorial Colihue.




    G.C.: Yo diría que tu humor hace digerible la amargura.

    Tati: Todo se originó viendo teatro nacional. Así, en las obras de Roberto Cossa y de Oscar Viale, yo sentía que había un humor terrible que brotada de más adentro, que provocaba una risa diferente.


    G.C.: ¿Te referís a La Nona, de Cossa?

    Tati: Sí, pero más a No hay que llorar, del mismo autor, que versa sobre una familia que termina matando a la madre para heredarla. Suscita risa con una tragedia: es un humor liberador que torna comprensibles a los personajes.


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    G.C.: En tus historietas está presente el sexo en forma desenfadada. Por momentos, hay una clara alusión a los órganos genitales, y las copulaciones se registran con desparpajo. Asimismo, existe una actitud irreverente hace los símbolos religiosos. ¿Por qué esta postura provocativa?

    Tati: Yo me expreso con las posibilidades que tengo, no me censuro. Por tanto, no veo motivo para no utilizar el sexo como cualquier otro objeto o situación. Mi temática sexual hay que ubicarla dentro del contexto general de mis historietas.


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    G.C.: Pero, sin embargo, se nota un énfasis en materia sexual: abundan los incestos, el lesbianismo, la homosexualidad, la impotencia y hasta cierto exhibicionismo.

    Tati: Es un modo de sincerar un medio de expresión, en este caso la historieta. No se observa la misma disposición en el cine o en la televisión, porque no se sinceran y existe más hipocresía. El sexo es cosa de todos los días, y aunque no parezca yo lo trato con inocencia.


    G.C.: ¿Tus historietas satirizan a algún sector social?

    Tati: En ellas hay maldad, pero no apruebo la división entre buenos y malos. No encuentro entonces un sector al cual golpear. En varias de mis historietas aparecen burlas a la iglesia católica, pero no constituyen un ataque contra ella. Si existen chistes sobre gallegos y opas, ¿por qué no puedo hacer chistes sobre religión? Si algunos se sienten molestos y se sensibilizan, ya no es problema mío. Uno incorpora los temas que se le presentan a diario. Pese a no tener demasiada “vuelta” de lo que hago, he recibido cartas donde se me acusa de ser irrespetuoso con la religión. No estoy de acuerdo y pongo un ejemplo. Si un católico canta en la Argentina el famoso estribillo: “Tengo una vaca lechera/ no es una vaca cualquiera/ me da leche merengada/ hay que vaca tan tarada”, no va a tener problemas. Pero de cantarlo en la India, como allí la vaca es un animal sagrado, ¿debería ser considerado irreverente? No creo que haya que cruzar la frontera de un país para interpretar de distinta manera los símbolos.



    G.C.: ¿Vivimos en una sociedad prejuiciosa?

    Tati: Exacto. Y yo utilizo la historieta como si fuera una columna periodística para expresar mis ideas, y entre ellas figura combatir el prejuicio.


    G.C.: ¿Nunca probaste hacer humor gráfico de un solo cuadro?

    Tati: Todavía no hallé la forma de expresarme en un solo cuadro, pero me agradaría y tal vez desemboque en ello, pues es una forma rápida y directa de verter ideas.


    G.C.: ¿Dónde estudiaste dibujo?

    Tati: No estudié dibujo clásico porque no me gustaba. Empecé interesándome por el dibujo humorístico y cuando salió la revista Superhumor, que comenzó a dar cabida a artistas con personalidad, capaces de realizar obra de autor, resolví estudiar dibujo de historietas y humorístico.



    G.C.: ¿Aprendiste dibujo por correspondencia?

    Tati: Adquirí cursos completos por correspondencia, pero los utilicé como libros de consulta. Yo compraba el curso y no mandaba las lecciones; sólo dibujaba algunas.


    G.C.: ¿A qué escuela fuiste?

    Tati: A la Asociaciónde Dibujantes de la Argentina, donde los mismos profesionales transmiten sus conocimientos. Allí tuve un gran maestro: Frank Szilagyi. Él me enseñó composición, es decir, el dibujo invisible de lo que se ve, la faceta oculta del trabajo; en otras palabras, las innumerables líneas que necesito para pergeñar en los bocetos. Es una manera de emblocar el dibujo, de diseñarlo. A Szilagyi le debo poder disfrutar la tarea. Su ascendencia fue tal, que yo también tengo ganas de enseñar, de algún día ser profesor, de transmitir lo que aprendí.




    G.C.: ¿No emana de tus trabajos un fondo de desolación?

    Tati: Es muy posible que sean muy críticos y bajoneantes, hasta trágicos. Me he preguntado yo también por su sentido, por su falta de religiosidad. Es que para mí la vida concluye con la muerte, no hay otra oportunidad. El momento para decir lo siento es éste; no habrá un más allá con una vida eterna. Y creo que todo lo que guiono o dibujo está vinculado a ese pensamiento. Si no poseo otra vida, no puedo dejar de abordar el tema sexual porque existan prejuicios sociales. A las contradicciones fundamentales “Liberación o dependencia” y “Democracia o dictadura”, agregaría “Vida eterna o gusanos”.  Porque nos van a terminar comiendo los gusanos. Frente a este futuro tan terrible, resulta imperativo aprovechar el trozo de vida que tenemos. En eso encajan mis ganas de vivir, las que intento expresar a través de la historieta humorística.


    De Así se lee la historieta, de Germán Cáceres (Beas Ediciones, Buenos Aires, 1994, 168 páginas). 



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