Are you the publisher? Claim or contact us about this channel


Embed this content in your HTML

Search

Report adult content:

click to rate:

Account: (login)

More Channels


Showcase


Channel Catalog


Channel Description:

editora de comic desde Patagonia

older | 1 | (Page 2) | 3 | 4 | .... | 12 | newer

    0 0


    El siguiente es el listado de las notas más leídas durante la primera mitad de 2012, de  entre 53 publicadas durante dicho periodo.
    A diferencia de la segunda parte, en que ningún tipo de nota tuvo preponderancia sobre otras, en esta las estrellas fueron la entrevistas.
    Del mismo modo, las tres primeras notas más leídas de la primera parte del año, fueron las más leídas del año.


    Entrevista: Ignacio Noé 


    Entrevista: Alberto Breccia (primera parte) 

    Entrevista:Jorge Zaffino 



    Entrevista: Alberto Breccia(segunda parte)

    Entrevista: Carlos Albiac 

    Los maestros olvidados: Alfredo Ferroni




    Entrevista: Héctor Beas



    Entrevista: Gerardo Balsa  

    Entrevista: Juan Dalfiume(primera parte) 




    Entrevista: Esteban Tolj    



    Entrevista: Oswal(segunda parte) 



    Libro Limura, por Cáceres

    Entrevista: Juan Dalfiume(segunda parte) 





    0 0


    Para hacer un buen dibujo no basta gustarlo, hay que sentirlo (...) Mis mejores chistes humorísticos han sido sacados de la vida real.
    Abel Ianiro



    Nació y falleció (a los cuarenta y tres años) en Buenos Aires. Fue humorista, dibujante publicitario y caricaturista. Sus primeras colaboraciones aparecieron en la revista La Cancha, y luego en Patoruzú, Cascabel, Cara Sucia, Rico Tipo,Chicas, Chabela, Leoplán, Canal TV y Tía Vicenta.
    EnLeopláncreó en la década del cuarenta tres historietas: Tóxico y Biberón, Casanova Conquistador y Purapinta.


    En Rico Tipo 94, 1946

    Tóxico y Biberón(1944) formaban un dúo de padre e hijo. El primero era pequeño y dañino y el segundo un gordo grandote y cándido que impedía que las maldades paternas se concretaran: el humor de la tira jugaba con esta oposición. Gráficamente, Ianiro gestó algo así como un desorden planetario con sus grises y negros plenos, sus enfoques y perspectivas forzados, y sus planos lejanos de personajes y objetos de tamaño diminuto.
    En revista Leoplán, 1946.

    Purapinta, que se publicó desde 1944 en Rico Tipo, posee un físico portentoso y ostenta una pose envarada y fanfarrona, muy similar a la del genial Dr. Merengue, de Guillermo Divito. Con un pecho descomunal, propio de un boxeador, se comporta como un guapo, pero a la primera reacción del rival se acobarda y evita la pelea. Por boca de Ianiro, en 1953 y en la revista Atelier,Purapinta declaró: “Sucede que me gusta imponerme a la gente, pero sin hacerle daño. Claro que no siempre me comprenden y muchas veces reaccionan desfavorablemente. Es entonces que pienso: ¿Para qué pelear? ¡Si le pego lo mato!”  La única vez que se envalentona y asusta a ladrones de escasa monta es cuando se convierte en policía uniformado. En una oportunidad, tras su bravata de “¡No lo aguanto más!”, se limita a quitarse el pull-over que lo estaba molestando. En otra, se encuentra sentado tomando mate en un banquito de una habitación con la puerta abierta, lo que le permite oír los gritos de una mujer que está pidiendo socorro. Se levanta y parece dispuesto a defenderla, pero sólo da un portazo y exclamar “¡Listo!”. Y en una tira le está propinando una paliza abrumadora al adversario, pero en el último cuadrito se lo ve en la cama y la voz en off de la madre le grita “¡Arriba Purapinta” en tanto él le contesta “Ufa, mamá! ¡Me despertaste en lo mejor!”. La historieta continuó republicándose en la revista Lúpin.

    En revista Leoplán, 1948.

    En 1957 empezó a salir en “El suplemento del Doctor Merengue” de Rico Tipo, un nuevo perdedor, pero en el amor. Se trata de Tito Faldas, personaje que intenta ser un seductor, pese a que siempre fracasa en forma bochornosa. Es más estilizado y delgado que Purapinta, se viste impecablemente y usa un cuidado bigote.

    En revista Rico Tipo, 1946.

    A partir de 1945 Marmolín se publicó en Rico Tipo. Es una estatua en actitud solemne sobre un pedestal ubicado en una plaza, que porta bajo el brazo un libro enorme. Da la sensación de ser un prócer civil de fines del siglo XIX  (en una tira se aclara que se recibió de abogado y que nació en 1875). El personaje cobra vida de acuerdo a lo que sucede a su alrededor. Por ejemplo, un hombre se encuentra parado leyendo un diario de espaldas a la estatua, y ésta aprovecha para a su vez leerlo de reojo. Cuando el tipo –sin abandonar la lectura- comienza a caminar, Marmolín lo sigue. En una ocasión se burla de dos observadores que permanecieron horas vigilando si se movía. Ni bien se retiran defraudados, se arroja al suelo para reírse hasta las lágrimas. En otra está absorto estudiando un libro de magia y desaparece el pedestal, pero él se mantiene suspendido en el aire.

    En revista Leoplán, 1950.

    Mujer al finy Dedalina fueron historietas de su producción, y realizó, además, un sinnúmero de tiras aisladas, sin protagonista.
    Pero principalmente sobresalió como caricaturista, uno de los mejores de la década del cincuenta y de toda nuestra historia. En 1950 obtuvo la Medalla de Oro del Quinto Salón Anual de la Asociación de Dibujantes y el primer premio en la categoría Dibujo Humorístico en la Tercera Exposición de Arte de Propaganda. Por su parte, Luis Ordoñez  manifestó el 30 de junio de este año 2012 que “La caricatura fue mi pasión siempre y me llegó por contagio de un gran dibujante, para mí el mejor caricaturista argentino, que fue Abel Ianiro. (...) me llamaba la atención cómo se podía deformar tanto a una persona y mantener el parecido...

    En revista Rico Tipo, 1950.


    Dibujó caricaturas de grandes actores en colores y también en blanco y negro. En éstas últimas, sus sombreados son espectaculares y revelan un avanzado criterio plástico. En la de Carlos Thompson, se muestra imaginativo empleando grises y buscando cierta intencionalidad artística. Captó la imagen del actor a través de su infaltable pipa, su abundante cabellera y sus ojos rodeados de cejas y párpados gigantescos, como si una criatura fantástica se hubiese posado sobre su rostro. La de Raf  Vallone logra que la cara sea la prolongación de su físico de luchador. En la de Dick Bogarde se observa la sutileza de la línea y el deslumbrante toque de aguada, técnica en la que descolló. Peter Lorre parece haber sido fotografiado mientras se contemplaba en un espejo deformante. Resulta increíble el dinamismo que irradia la caricatura en primer plano de Amedeo Nazzari, intérprete de tantos papeles dramáticos, cuya personalidad supo volcar con profundidad. Con David Niven optó por poner el acento en los ojos, como con Carlos Thompson y, aunque éste fue un galán y el primero más bien un comediante, de ambos emana una mirada melancólica.

    En revista Rico Tipo 1947.

    Respecto a las caricaturas en colores que salieron en las tapas de Canal TV, es tan imaginativa y original la de Dolores del Río que se está ante una imagen que no admite comparación: es un mundo gráfico en sí mismo. Se destaca por su movimiento, su composición y las incontables curvas (las cejas, las pestañas, los carnosos labios y esas manos pequeñas que parecen pájaros a punto de volar). La amplia y característica sonrisa de Nat “King” Cole parece reflejarse en el teclado del piano y contar con vida propia, como si intentara salirse de la tapa. Juan D´Arienzo está enfocado con un plano americano en tanto marca el ritmo. Johnny Wesmuller y su mona Chita transmiten la sensación de ser dos modelos para un filme de animación. Sammy Davies Jr. asoma en toda su gestualidad para lo cual Ianiro no temió distorsionar sus facciones al máximo. Carmen Sevilla no deja de ser bonita: cabello, manos, vestido y rostro se articulan en una espléndida armonía visual. Por su parte, Pedrito Rico impresiona como si pretendiera enroscarse en forma de caracol. Lograda la peculiar sonrisa compradora de Fernando Lamas, equiparable a la del mismo Gardel, y Tita Merello es pura síntesis y simplicidad. La de Narciso Ibáñez Menta bordea la pintura estilo ilustración, con rasgos representados con suma discreción. Detrás del plano medio del actor se insinúa una silueta oscura que evoca a Mr. Hyde.

    En revista Rico Tipo, 1950.

    Después de recorrer con admiración y alegría estos soberbios trabajos, sólo cabe repetir que Abel Ianiro fue un artista gráfico impresionante, tanto en la caricatura como en el humor. O sea, ¡un grande!


    Germán Cáceres



    Bibliografía

    -Accorsi, Andrés, “Abel Ianiro”: http:/www.comiqueando.com.ar
    -Cinelli, Juan Pablo, “El dibujante que es una marca registrada de la caricatura nacional”: http://tiempo.infonews.com.
    -Gociol, Judith, y Rosemberg, Diego, La historieta argentina/Una historia. Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 2000.
    -http://barriletevirtual.blogspot.com.ar: “¿Quién fue ABEL IANIRO?”
    -http://es.wilkipedia.org: “Purapinta”.
    -http://www.museodeldibujo.com: “Ianiro, Abel”.
    -http://www.pacoduqueypipamania.com.ar:“Abel Ianiro”.
    -Oche, Califa, La Argentina que ríe: el humor gráfico en las décadas de 1940 y 1950. Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires, 2007.
    -Sanguiliano, Héctor Sanyú, 100 años de historieta en el mundo/La historieta en la historia argentina. Aiglé Ediciones, Buenos Aires, 1997.
    -Siulnas, Aquellos personajes de historieta (1912-1959). Punto Sur Editores, Buenos Aires, 1987.
    -Trillo, Carlos y Saccomanno, Guillermo, Historia de la historieta argentina. Ediciones Record, Buenos Aires, 1980.

    0 0


    En los quioscos argentinos se pueden encontrar dos propuestas de excelencia.
    La primera marca del regreso del personaje DAGO a Argentina, uno de los que fuera ícono de la extinta editorial Columba y de la historieta nacional, creado a principios de los 80 por Robin Wood y Alberto Salinas.
    Dividido en tres tomos, “Saqueo de Roma” fue previamente publicado en Italia con enorme repercusión. Hoy, el personaje es uno de los principales de aquel país y era un largo anhelo verlo republicado en el país que lo viera nacer. Regresa al país editado por Comic.ar ediciones.


    Los lectores podrán disfrutar nuevamente del guión de Robin Wood y de la deslumbrante gráfica de dibujante actual, el cordobés Carlos Gómez. Al dibujante, poco conocido hasta el momento en el país, pero enormemente valorado en Europa, se lo podría considerar entre los mejores dibujantes argentinos de la actualidad, dentro de una línea clásica. En noviembre de 2011 tuvimos el gran gusto de entrevistar a Gómez.
    Este Dago resulta de lectura muy recomendable, tanto por lo atrapante de la trama como por el dibujo, admirable en todo sentido.



    La otra propuesta llega de la mano de Clarín, que compila en tomos todas las tiras del personaje CLEMENTE, del recientemente fallecido CALOI (Carlos Loiseau). Para los lectores argentinos, tanto el autor como el personaje no necesitan presentación, ya que se trata de uno de personajes íconos del humor gráfico nacional.
    Otra propuesta para disfrutar con la relectura del entrañable Clemente. 

    0 0

    -->


      Cómo ocure habitualmente con un autor recientemente fallecido, su popularidad se dispara. No porque no fuera famoso en su momento (dado que en el caso que atañe a este artículo ambos autores fueron ampliamente reconocidos en vida) sino porque se tiende a buscar la inmortalidad de la obra, entre otras cosas. Surgen nuevas ediciones especiales o de lujo, surgen datos desconocidos, entrevistas, fotos, artículos...
        Ahora bien, apenas meses antes de su muerte, la editorial Napoleones sin Batallas re-editó “El Libro de Gabriel”. La edición de Napoleones sin Batallas es de buena calidad, muy lograda, pero la obra en sí deja mucho que desear. ¿Por qué?


        Empecemos por partes, que es justamente la palabra clave al hablar de Gabriel. En el mundo de esta novela gráfica, los ángeles se encarnan una y otra vez en formas humanas efímeras y trabajan en secreto para evitar catástrofes o frustrar los planes del infierno. El personaje principal es un ángel caído en desgracia (Gabriel) por haber matado a un niño accidentalmente en un enfrentamiento con enviados del diablo (constante e inocentemente llamado “el malo”). En su viaje hacia la redención, tiene la ayuda de Michelle, el angel Miguel encarnado en una mujer. Durante el tiempo que trabajen juntos, se iran relacionando hasta llegar a una unión más humana que divina y... bueno, hasta ahí llegamos.

        La premisa no es mala, pero el problema es, entre otros, la falta de continuidad. ¿Por qué (nuevamente)? Angeles en la tierra, librando una guerra secreta contra el infierno, sin poderes más que el de contactarse inmediatamente entre sí y renacer una y otra vez en formas humanas, cayendo justamente por esta condición en la debilidad del amor o el odio y dejando de lado la misión principal que los alienta. Pero el espacio y la cantidad de páginas no alcanza a llamar la atención. Los personajes son muy prototipicos, sus relaciones son vagas y la acción llega a un final cortante que se resuelve en una página.


       Trillo y Meglia habían pensado este proyecto como una serie donde cada libro trataría una historia diferente con los mismos personajes. Si esto se hubiese concretado, es muy probable que todas las falencias de guión y coherencia se habrían resuelto. Sin embargo, el proyecto no llegó más lejos y la obra en sí resulta deficiente, incompleta, trunca.

        Por el lado del guión es por donde pueden encontrarse más problemas, por así decirlo. La trama no resulta llamativa, es obvia y llena de lugares comunes tanto situacionales como dialogales. Los antagonistas no son creibles ni interesantes, aparecen como seguidores constantes de la dupla protagonista y no hacen más que dispararles sin que los angeles puedan hacer otra cosa más que escapar. Y esta situación de perseguidores-perseguido se vuelve incluso repetitiva e infantil, pues sabiendo que los vigilan, Gabriel y Michelle van de aquí para allá a veces tiroteados a veces sin nadie que los vigile, a veces teniendo sexo sin quedar muy en claro si se gustan o no, a veces sí...

        El tomo y estructura del relato recuerda en cierta forma a Boggart, otra obra no tan buena de Trillo pero con lapices de Dominguez, quien además recuerda cada vez más a Meglia (no como Ramos, que ha logrado un estilo más propio a pesar de la influencia). Una historia con buena premisa que no llega a cuajar del todo, especialmente por la definición abrupta del conflicto, que llega a ser demasiado forzada, cual deus ex machina.
        Esta crítica intenta no ser subjetiva. Pero hay algunos hechos que no pueden negarse. Trillo, como todo autor, tuvo sus altos y sus bajos. Publicó porque quería y publicó obligado para mantenerse en el mercado, publicó originales y publicó copias de si mismo (una de las muestras más obvia es Chicano-Bolita). Y es que no hay autores inmaculados, mucho menos cuando tienen un ritmo de trabajo (y una cantidad de historias publicadas) como el suyo. Por eso no le quita mérito.


        Por el lado gráfico, es posible que el dibujo de Meglia sea lo único que salva esta obra. En un período de desarrollo entre Irih Coffee y Cybersix, su estilo es igualmente fuerte, impactante, con mucho de estilo animado y mucha fuerza kinetica, todo lo que le hizo marcar escuela. Sin embargo, muchas veces la expresividad del dibujo no acompaña a la emoción de las palabras (llanto en Gabriel, perplejidad en Lazaro...) y el trabajo de coloreado desluce terriblemente el producto final (especialmente notable en un episodio flashback donde el lapiz utilizado originalmente y su riqueza de “boceto” se pierde). El problema principal de colorear un trabajo en blanco y negro buscando además colorear las lineas del trazo es que el escaneo de los originales tiende a pixelarse al limpiarse pues para las herramientas de selección de cualquier programa de dibujo, el original debe estar escaneado en perfecto blanco y negro sin grises, y depende del colorista y su habilidad digital el dejar suavizada cada viñeta. Y eso es lo que no ocurre en este caso, la diferencia entre originales y coloreados salta a la vista en detrimento de los segundos.

        Publicado originalmente en dos partes en los números 27 y 28 de Puertitas, revista abierta en los 90 por el guionista para editar en Argentina lo que publicaba en Europa, “El Libro de Gabriel” es una lectura agradable, una obra de dos vacas sagradas de la historieta argentina, pero dista mucho de estar entre sus mejores producciones.

    0 0


    (Ediciones Fabro, Buenos Aires, 2012, 56 páginas)



    El libro comienza con un mapa sumamente ilustrativo de la margen derecha del Río Paraná, en un recodo llamado Vuelta de Obligado(hoy Obligado, San Pedro, provincia de Buenos Aires), en el cual se desarrolló la batalla homónima el 20 de noviembre de 1845. Hay un pormenorizada descripción del emplazamiento de los barcos del invasor anglo-francés (de vapor, corbetas, bergantines y goletas), como también de los cañones, las baterías, los veinticuatro lanchones unidos por tres cadenas y la pequeña flota nacional. Una “Presentación” de Alberto González Arzac comenta que el acontecimiento “simboliza la permanente vocación soberana de los argentinos y esta historieta (...) pone en manos del lector no sólo la historia de un pasado memorable sino también el patriotismo, tanto de sus héroes conocidos cuanto de los que son anónimos...



    La Confederación Argentina, a cuyo frente estaba el brigadier Juan Manuel de Rosas, puso las tropas al mando del general Lucio Norberto Mansilla. Éstas recibieron un apoyo fundamental de las mujeres de San Pedro y de San Nicolás, que en forma voluntaria –y conducidas por Petrona Simonino- colaboraron heroicamente como enfermeras.

    En la concepción de esta soberbia historieta intervinieron José Massaroli (guión, dibujo a lápiz y supervisión general de la obra), Felipe Ricardo Ávila (tinta, letras, mapas y diseño del logo), Ernesto Parrilla (letras de las páginas 34/51), Estudio Géminis (tinta de las páginas 34/49), Ramón Gil (coloreado digital) y Fernando Hrycak (maquetación).



    Una charla de soldados previa al famoso combate hace referencia a las dos invasiones inglesas, a la ocupación de las Malvinas por una fragata británica en 1833, a los saqueos cometidos a lo largo del Río Uruguay por José Garibaldi y sus mercenarios y a los pormenores del sitio de Montevideo.

    Los dibujos de las embarcaciones de ambos bandos –con impecables enfoques- son espléndidos. El cuadrito que refiere la explosión del bergantín criollo “Republicano” es un acierto visual. Dinámicas las acciones de esta batalla, y todo un logro la viñeta página que relata el ataque de los cañones de las naves extranjeras sobre las baterías criollas. El colorido es excepcional, de incontables matices, entre ellos los cuadritos de un único azul grisáceo. La planificación resulta ágil, variada y funcional a la narración. Aunque La Vuelta de Obligado exhibe un tono épico, presta atención a las vivencias personales de soldados y mujeres



    El texto explica que “fue el primer combate de la Guerra del Paraná, el más cruento...pero no el único. Luego vendrían El Tonelero, San Lorenzo, La Angostura del Quebracho...”  

    En definitiva, se está ante una espléndida historieta en la que la figuración y la escritura testimonian un fuerte aliento nacionalista.



    Germán Cáceres


    0 0


    A LA CONQUISTA DELA AVENTURA



    Según Alberto Brecciaestá injustamente olvidado y (...) fue aquí el inventor de la profesión de guionista”. Como el mismo Wadel declara, hizo su debut en 1936 con Kharu, el hombre misterioso. Más tarde vinieron A la conquista de Jastinapur, Paul de Bernis, Vito Nervio, Turbion, Duval y Gordon.
    Tadujo libros de la serie Sexton Blake y  -para la revista Patoruzito- Flash Gordon, Rip Kirby, Capitán Marvel, Cisco Kid.
    Adaptó numerosas obras de la literatura universal, entre ellas El Libro de la Selva, con dibujos de José Luis Salinas.
    Fue director de las revistas Rojinegro, Fabián Leyes y El Huinca, estas dos últimas con historietas de temas nacionales.


    Germán Cáceres: No puedo dejar de emocionarme al recordar A la conquista de Jastinapur, una de las historietas que más me atrapó cuando era chico.
    Leonardo Wadel: Jastinapur deriva del sánscrito y es el nombre de una ciudad. Me inspiré en las famosas epopeyas hindúes el Mahabharata y el Ramayana. Ésta relata “Las hazañas de Rama”, que lucha contra una especie de demonio para liberar a su esposa. Rama protagoniza prodigiosas aventuras, en una de las cuales lo ayuda un ejército de monos. El Mahabharata–que significa “Relato de la gran guerra de los Bharata”·- es extensísima: si uno deseara leerla tardaría una vida, pues tiene unos cien mil dísticos. Narra las guerras que libran por el trono de Hastinapura dos familias descendiente de Bharata: los pandavas y los kauravas. De estas dos obras extraje las fabulosas acciones que ocurren en la historieta. El episodio en que los héroes se juegan un reino a los dados esta tomado del tramo del Mahabharata en que un personaje pierde así su fortuna y sus dominios, y es condenado al exilio. Me pareció un buen recurso para que los héroes corriesen aventuras por el mundo. Al cabo de tres años los hice regresar.

    En revista Patoruzito, 1946


    G.C.: ¿Cómo se llamaban los héroes?
    L.W.: Asoka era el más joven y ágil y Kairaba el más fornido. En los relatos de aventuras esta combinación ha repercutido favorablemente entre los lectores. Un alto empleado de una importante editorial de historietas me confesó que la mayor parte de la producción se basaba en A la conquista de Jastinapur. Además, hay que reconocer que el dibujo de Emilio Cortinas fue extraordinario. Era un miniaturista que trabajaba con amor.

    G.C.: Usted se nutrió delRamayanay del Mahabharataen cuanto al asunto, pero ¿qué modelo utilizó para la estructura de la historieta?
    L.W.: Yo me había adaptado al público. Procuré darle vigor y fuerza a los textos y los novelicé.

    En revista Chaupinela, 1974

    G.C.: Claro, porque era una historieta sin globos.
    L.W.: Respecto al estilo de escritura no recibí ninguna influencia. Todo fue mío.

    G.C.: Usted además se ocupó del folletín cuando dirigió la mítica revista Rojinegro.
    L.W.: Y traduje unos cien episodios de Sexton Blake, de la editorial Tor. Incluso escribí algunos a su pedido porque al iniciarse la Segunda Guerra Mundial dejaron de enviarlos.

    En revista El Huinca, década del 70.


    G.C.: También me marcó de pibe su famosa Vito Nervio, con dibujos de Alberto Breccia.
    L.W.: Fue una sensación entre los lectores. Salió durante quince años, más o menos desde 1946 hasta 1960. Se habló de llevarla al cine y a la radio. Pero estos proyectos no se concretaron.

    G.C.: ¿Se documentó para guionar Vito Nervio?
    L.W.: Siempre me documenté a fondo; por ejemplo, un episodio de Vito Nervio lo extraje de la revista Worldwide, que abundaba en detalles sobre un ferrocarril real que cruzaba la selva de Siam, y era atacado por elefantes salvajes, tigres y panteras. Esta aventura de enorme éxito reflejó mi punto de vista como guionista: “utile e dolce”, como decían los antiguos romanos. En lo posible traté de que mis trabajos fuesen provechosos y agradables a la vez. O sea, no quería escribir aventuritas banales; en Jastinapurel lector aprendió mucho de la India, así como conoció cosas de Siam en esta peripecia de Vito Nervio.

    En revista `Patoruzito, 1959.


    G.C.: Una historieta que gustó mucho fue Duval y Gordon, con gráfica de Enrique Vieytes.
    L.W.: La escribí para la revista Pimpinela de Editorial Codex, y con una orientación completamente popular.

    G.C.: ¿Qué otra historieta desea mencionar?
    L.W.: Una de las cosas que me brindó mayores satisfacciones fue la dirección de las revistas Fabián Leyes y El Huinca, con historietas que relataron la campaña del desierto. Allí escribí innumerables guiones, y hubo trabajos magníficos, como los dibujos de Enrique Rapela. La conquista del desierto tuvo la misma grandeza y monumentalidad del Far-West. Tribus enteras fueron asesinadas y se cometieron cualquier clase de horrores, pero al margen de tanta monstruosidad e injusticia abundaron actos heroicos que pienso volcar en un libro que llamaría Cuentos del Sur o Cuentos de fortines.

    En revista Patoruzito, 1961.


    G.C.: ¿Recuerda algún suceso?
    L.W.: Sí, el de un fortín de la provincia de Buenos Aires, que, al quedar sin soldados, fue defendido por un grupo compuesto de inválidos, enfermos y prostitutas.

    G.C.: ¿Nunca abordó el cuento o la novela?
    L.W.: Mi único libro fue En el umbral del gran enigma, sobre cuestiones vinculadas con el esoterismo, una de mis chifladuras.

    En revista Pàtoruzito, 1959.


    G.C.: ¿Qué piensa de la historieta como arte, usted que la vivió tan de cerca?
    L.W.: Creo que últimamente a los historietistas se les han subido los humos a la cabeza. A toda costa pretenden considerar la historieta un arte. No sé si lo es. Puede serlo por el dibujo o por el guión. Para mí se trata de un simple entretenimiento.


    De El dibujo de aventuras, de Germán Cáceres (Editorial Almagesto, Buenos Aires, 1996, 200 páginas).

    0 0


    Bairoletto, el bandido rural y otras historias”, de Juan Dalfiume


    A JUAN DALFIUME, uno de los grandes referentes de la historieta nacional, se lo asocia mayormente con el género del western. Género en el que desarrolló series de enorme repercusión entre los lectores, entre las décadas del 70 y 90. Entre aquellos personajes se destacan Jackaroe, Shannon, El Virginiano o Pier el Corso.

    Dalfiume colaboró con los más encumbrados guionistas del país, como Héctor Oesterheld, Carlos Trillo, Robin Wood, Guillermo Saccomanno, Julio Alvarez Cao, Jorge Morhain o Ray Collins, en las principales revistas de historietas nacionales: Hora Cero, Misterix, edit. Yago, Casco de Acero, Fantasía, D`Artagnan, Nippur Magnum, Súperhumor o la vieja Fierro.

    Este libro rescata y compila parte de su obra más personal y menos conocida. Historietas de “autor” inéditas o publicadas en la primera mitad de los años 80 en Súperhumor y Fierro (”Bairoletto”, con guión de Otto Miller), que giran en torno a temáticas nacionales y latinoamericanas: la historia del mítico bandido rural Bairoleto, la Conquista del Desierto, matanzas de Onas en Tierra del Fuego, la revolución mexicana, historias de arrabal porteño, entre otras historias.


    86 pags. Aparece a principios de febrero




    “La vida por un dibujo”, de Osvaldo Laino
    “Leyendas de Tierra del Fuego”, de Omar Hirsig y Germán Pasti
    “Esto es el sur”, de Mariano Antonelli
    “Crónicas del hombre frío”, de Pablo Barbieri y varios dibujantes
    “El Despertar”, de Daniel Mendoza
    “El universo en equilibrio”, de Carlos Scherpa y varios dibujantes.
    “Caleb”, de Fer Gris


    0 0


    (La Duendes, Comodoro Rivadavia, 2012, 110 páginas)


    Como aclara Pablo De Santis en su excelente “Prólogo”, esta historieta “apareció en 1980 en la revista Superhumor”.
    Se desarrolla en un Buenos Aires fantasmal, por el cual deambulan personajes tristes y solitarios. Como señala De SantisEn las repetidas noches de esta historieta aparece la vida de la calle Corrientes, las referencias literarias, la presencia del control y el miedo”. Podría inferirse que los bares Seddón, La Paz, La Giralday los restaurantes Bachíny Pippo eran lugares de encuentro obligados de la bohemia artística de los ochenta. En cierto sentido también es lícito interpretar que refleja esa cotidianeidad en tono burlón y humorístico, en la cual el ámbito nocturno es un personaje más.


    Los pensamientos del gato Barbieri (es el gato de Sol, la protagonista: no confundir con el saxofonista rosarino) constituyen un hallazgo. Patricia Breccia, en una entrevista, señala que muchas cosas que tenía ganas de decir las ponía en boca del felino. Pero también las reflexiones de la dueña son profundas y reveladoras, como es habitual en los textos de Saccomanno: “La soledad es un amigo que no está”/”No me sale esta historieta de la vida”. Además, los diálogos se muestran convincentes.

    Otra característica del guionista es la abundancia de menciones de escritores y de cineastas (Georges Bataille, Ingmar Bergman, Franz Kakfa, Henry Miller, James Joyce, Oscar Wilde, Sigmund Freud, Friedrich Nietzche). Pero no por ello abandona la ironía, y el episodio “Cuando huye el día”, que transcurre en una fiesta de intelectuales, es desopilante. Asimismo, hay guiños al propio noveno arte y se citan personajes como Snoopy, el Gato Felix, Corto Maltés, Popeye y la revistaIntervalo.


    El grafismo de Patricia Breccia es onírico, pródigo de creatividad y sutilezas, y gesta un trabajo muy personal. El suyo es un planteo de líneas y de síntesis pese a que sus viñetas están abarrotadas de objetos y de perspectivas distorsionadas. Sus cuadritos siempre se encuentran orientados hacia la armonía de la página completa.
    Guión y dibujo optan por la audacia y la renovación y, para esa época, exhibían una impronta netamente experimental. Ambos historietistas se unieron para componer un mundo melancólico, pleno de lirismo, en el cual el amor parece no tener lugar. Por eso es significativa la frase de Roland Barthes con que concluye Sol de Noche:  “El discurso amoroso es hoy de una extrema soledad”.  



    Germán Cáceres

    0 0


    La siguiente entrevista a Gerardo Canelo, fue realizada en 1994 por César Antonio Vidal para el programa Mastercomic`s. El programa forma parte de lo que sería la primera serie documental dedicada íntegramente a autores argentinos de historietas. En una próxima nota profundizaremos sobre el tema.


    En el video, Canelo se refiere a su trayectoria como autor, las series que dibujó, el oficio de dibujante,  la identidad de la cultura nacional, su trabajo en editorial Columba y el exterior o sobre sus colegas de trabajo, entre otros temas.

    Una entrevista muy rica en contenido. Para no perdérsela. 




    0 0


    Concursos de Historieta (I, II y III)
    Miguel Foncueva y María Eugenia Lara (Coordinadores)

    (CONABIP/EDICIONES BIBLIOTECA NACIONAL, Buenos Aires, 2010/2012, 572 páginas)



    En el Tomo I, el prólogo de Horacio González cala hondo en el espíritu de la historieta: reconoce “la manera en que (...) estaba en nuestras vidas como un tejido histórico y de formación cultural, no inmediata ni con pedagogías asumidas, sino de una manera lejana y distraída”. La nota “¿Será posible?”, de los coordinadores, hace un breve pero sagaz repaso de la evolución del género en la Argentina. Por su parte, Francisco Solano López, integrante del jurado, afirma que: “La historieta puede decir (contar) cualquier cosa uniendo la idea narrativa y la gráfica. Es un lenguaje-puente entre la literatura –la novela del siglo XIX- y el cine del siglo XX. En el medio está la historieta.” En este tomo hay veinticuatro trabajos ganadores. Entre ellos merecen citarse Las aventuras del Gaucho Fierro, de Carlos Alberto Sánchez (guión) y Eduardo Daniel Lisa(dibujos). La historieta es humorística y no tiene globos sino sólo textos inferiores enmarcados en viñetas de una página. Nicolino, de Rolando Pérez (guión) y Martín Vega (dibujos), también carece de diálogos y utiliza tipografía de computadora para las letras. Las imágenes muestran oposiciones de blancos y negros en un homenaje a Nicolino Locche, ese mago del ring que -según los autores- “boxeaba, tal vez sin saberlo”. En Tire Dios, con guión y dibujos de Emmanuel Robledo y Samuel Robledo, se desenvuelve una charla desopilante entre Dios y el Diablo mientras están jugando al truco en un bar de Rosario. El general Quiroga va en coche al muere, sobre el vigoroso y lírico poema de Borges, Mariano R. Antonelli expone un grafismo dinámico, de fuertes contrastes y múltiples rayas que se apoyan en una audaz composición de viñetas. El varón del tango–guión y dibujos de Manuel Loza- es una emotiva evocación de Julio Sosa, realizada a través de una historia barrial que relata un  vecino de Villa Domínico: el dibujo es pura síntesis al servicio del texto. (1)


    El Tomo II cuenta con diecinueve ganadores. Acción, de Javier Heldebrandt (guión) y Fernanda Lanutti (Fer Gris) (dibujos) presenta un buen trabajo de planos y de angulaciones que sirven para celebrar la invención del cinematógrafo debida a los hermanos Lumière. A Un regalo de los dioses, de Carlos Scherpa (guión) y Sergio de Sanctis (dibujos), le basta sólo cuatro páginas para referir con contundencia la sangrienta y cruel conquista de América. Las lecturas de Borges, de Ernesto Antonio Parrilla (guión) y Felipe Ricardo Ávila (dibujos), asume un sentido y poético elogio al sortilegio de la lectura y de los libros (“al olor del papel, a las maravillosas historias allí plasmadas”), a través de una escritura sensible y una gráfica sutil. Los pueblos civilizados, de Jorge Claudio Morhain(guión) y Diego Ridao (dibujos), transmite una concepción pesimista acerca de nuestro planeta, volcada mediante una narración inteligente y un trazo moderno de raíces clásicas. (2)


    El Tomo III consta de doce historietas ganadoras, además de “Un episodio desconocido” de El Eternauta. En La postal infinita, Matías Santellán (guión) y Daniel Mendoza (dibujos) formulan un poético canto del cisne a la cercana extinción de la comunicación vía cartas (y junto con ellas la filatelia). Gallito ciego, guión y dibujos de Martín Sáez de Lubiano, que narra una venganza en un ámbito gauchesco, sobresale por un estilo gráfico que abreva en el clasicismo. “El Atajo, la batalla de la Biblioteca Nacional/ Un episodio desconocido” -cuya idea original es de Horacio González, el texto de Juan Sasturain (colaboración: Paul Maiztegui) y el dibujo del gran Francisco Solano López- ofrece una lograda evocación del clima de El Eternauta al mismo tiempo que una celebración del mundo del libro. (3)
    Estos concursos organizados por la Biblioteca Nacional (BN) y la Comisión Nacionalde Bibliotecas Populares (CONABIP) constituyen un valiosísimo apoyo a este amado Noveno Arte.

    Germán Cáceres

    1) Los demás ganadores son los guionistas Helena Braunstein, Alejandro Farías, Esteban Tron, Guido Barsi, Emiliano Maitía y Alejandro Pugliese; los dibujantes Leandro Rizzo, Natalia Medrano, Germán Curti, Darío Ulises Reyes, Érica Villar, Rodrigo Aldo Cardama y Liliana Felipe (letra); los guionistas y dibujantes Fernando López, Julián D. Galván, Violeta Tapia, Jorge Bernard, Martín Gonsebatt, Gonzalo Ruggeri, Pablo Macarini, Ana Victoria Fernández Luna, Juan Pablo Giménez, Max Pérez, Claudio Pereyra, Graciela Fernández y Exequiel Fernández Roel.
    2) Los demás ganadores son los guionistas Gladys Felicia Maidana, Juan Damián Correa, Rodrigo Ibáñez Martínez, Alejandro Raymond y Ramiro Gigliotti; los dibujantes Marcelo Gustavo Carrasco, Daniel Alejandro Perrotta, Lucas Orueta, Nicolás Masllorens y Juan Lado; los guionistas y dibujantes: Emilia Torraca, Gonzalo Escobar, Gaspar Pujadas, Oscar Daniel Torres, Flavio Silvestri, Luca Arrigoni, Santiago H.R. Miret, Rolando Gustavo Cano, Constanza Inés Espíndola, Sergio Horacio Roel, Patricia Militello Veggiani y Alejo Lerman.
    (3) Los demás ganadores son los guionistas Pablo Lizalde, Carlos Ceferino Salazar, Alejandro Ticiano Benvenuto y Tomás Américo Violi Casal; los dibujantes Valentín Lerena, César Ponce, Pedro Ignacio Ayala y Miguel Dao; los guionistas y dibujantes Diego Javiere Moreno, Walter Ariel Guarracino, L.F. Mason, Alejandro Samandjian, Leonardo Martín La Rosa y José Antonio Sasia.   


    0 0


    Mastercomic`s fue la primera serie documental dedicada en exclusivo a autores y personajes de la historieta argentina. Realizados por César Antonio Vidal, se emitieron 23 programas entre 1993 y 1995, en dos etapas, en dos canales de cable. Fragmentos de aquellos episodios también fueron reutilizados para otros dos programas (“DNI” y “Continuará”), emitidos entre 2010 y 2011. Gracias a Internet y la posibilidad de digitalizar los episodios editados originalmente en el viejo formato de VHS, hoy todos pueden ser vistos en el espacio de Youtube de Vidal.

    Se trata de un trabajo visual pionero, de enorme valor testimonial, en el que se puede ver a varios de los que fueron maestros de la historieta nacional.




    En la actualidad César Antonio Vidal se encuentra alejado de la historieta, pero en los años 80 y 90 fue gestor de dos proyectos que involucraron a la historieta nacional.


    HGO, el fanzine

    En 1987 creó el fanzine HGO, continuado por Pablo Muñoz (hoy editor) desde el número 5. Vidal regresó en el número 10 para hacer el número de despedida, dedicado a Oesterheld. Ojeando revistas de la época, como la vieja Fierro o Skorpio, se pueden encontrar numerosas y elogiosas menciones y reseñas sobre “HGO”.

    Desde principios de los años 80, Vidal frecuentaba cuanta exposición de historietas se realizara y visitaba las oficinas de editoriales, tales como Record, con el propósito de comprar libros. Visitas que le sirvieron para conocer en persona a varios de los autores de cuyos trabajos disfrutaba como lector: Marchione, Macagno, Lito Fernández, Mandrafina, entre otros. Cumplía el sueño de todo fan de la historieta. Pocos años después en sus visitas sumaría a la vieja Fierro y posteriormente comenzaría a entrevistar autores, ya para su revista “HGO”: Alberto Breccia, Rep, Altuna, Ferro.


    César Vidal



    Mastercomic`s, la serie documental

    En 1993, con el florecimiento de los canales de video cable, la empresa Lanús Video Cable realizó una convocatoria para realizar programas en Amadeus, su canal cultural.  Allí fue César Vidal y presentó la idea de realizar una serie de documentales sobre autores de la historieta argentina. La propuesta fue aceptada. Se grabaron 10 programas en el hoy viejo soporte de VHS. El director del canal Amadeus lo editaba de madrugada, de contrabando, mientras se proyectaban las películas del canal porno del video cable. Mastercomic`s se emitía los martes a las 22:00 hs.

    La primera entrevista que realizó para el programa fue a Alberto Salinas, que en ese momento dibujaba las exitosas series Dago y Drácula, ambas con guiones de Robin Wood.

    Pero ese mismo año Multicanal compró el video cable y todos los empleados quedaron sin trabajo. El programa dejó de emitirse.




    Perseverante, en enero de 1994 Vidal le llevó copias del programa a Mario Grasso, reconocido documentalista de la época, quien estaba al frente del entonces recién creado canal cultural Infinito. Grasso aceptó la propuesta, pero por problemas de derecho de autor, tuvieron que reeditar los programas ya emitidos en Amadeus. Se vieron obligados a quitar fragmentos de las películas Cool World y Ambulance.

    Durante la etapa del canal Infinito se emitieron 13 nuevos episodios, hasta el año 1995.

    Entre las dos etapas, aparecieron Alberto Salinas, Juan Zanotto, Robin Wood, Andrés Cascioli, Eduardo Ferro, Caloi, Alejandro Fried, Carlos Meglia (dos entrevistas), Ricardo Barreiro, Lito Fernández, Alberto Breccia, Gustavo Bornaz, Gerardo Canelo, Dobal, Oswal, Fried, Sasturain, Carlos Trillo, Siulnas, Sendra,  Revista Fierro –primera época- (Cascioli, Sasturain, Lima, De Santis),

    A lo que se suman los especiales “José Luis Salinas” y “El Eternauta”. Este último contó con tres versiones, en la medida que entrevistaban y sumaban nuevos autores: Elsa Oesterheld, varios autores y Solano López.  La idea de los especiales la tuvo desde un principio. Por ello, a cada autor, además de las preguntas específicas referidas a sus obras, les realizaba otras que luego utilizó para insertas en los especiales.




    De las entrevistas recuerda que la más complicada le resultó la de Alberto Brecciaporque no quería hablar de sus comienzos, decía que eso era historia vieja. O le hacía una pregunta larga y elaborada y me respondía: no.  Fue difícil, decía que lo gustaba la historieta, pero al terminar vio un librito de Solano López y Barreiro y dijo: ¡que lindo!!. La entrevista a Breccia fue la última que se le hizo, falleció al mes y medio...

    La que más disfrutó fue la de Ricardo Barreiro: “¡No sabés el material que quedo afuera, cómo hablaba!! Lo que me costo editarla, porque el programa duraba media hora y grabamos mas de una hora. Le hacía una pregunta y se iba por la tangente, tenia que encarrilarlo y volverlo al tema”.


    Fragmentos de sus entrevistas fueron reutilizadas en varios programas documentales, referidos también a autores o personajes de historietas, tales como:  DNI, EL ETERNAUTA, ATC, 1995.CONTINUARA (programa de Juan Sasturain), MORTCINDER, 2010. CONTINUARA, EL ETERNAUTA II, 2011. CONTINUARA, BARREIRO-GIMENEZ, 2011.




    Hoy, transcurridos los años, Vidal recuerda al programa como “una amena charla entre amigos”. A principios de los años 90 Internet era una tecnología muy incipiente, de alcance limitado y funcionaba a una velocidad tan lenta que, comparada con la banda ancha actual, resulta absurda. Pensar en subir los programas a Internet resultaba casi una fantasía. Sin embargo, con las posibilidades que brinda en la actualidad, sumado a la posibilidad de digitalizar los viejos programas grabados en VHS, permitió que Vidal suba todos los programas para que sean vistos por todo aquel que le interese.    

    El valor documental de esta serie pionera es enorme, ya que además de retratar a muchos autores que hoy ya no están entre nosotros y son considerados maestros, los entrevista en un momento que en el que aún Argentina contaba con una industria de la historieta y ser historietista, en el país era una profesión para un gran número de autores.

    Al emitirse en canales de cable, de alcance más limitado que las señales abiertas, el programa no fue tan conocido y tal vez por ello no se lo recuerda en su justa medida, de trabajo audiovisual pionero.



    Solano Lòpez y Vidal



    Hoy, todos los programas de lo que fue la primera serie documental argentina dedicada a la historieta y autores nacionales, pueden ser vistos en:
    Mastercomic`s Infinito

    0 0


    UN DEMONIO ANDA SUELTO


    Estamos en el estudio de Horacio Lalia. Hay clima: dos mesas de dibujo, una colección de pipas, en una pared un violín, una maqueta de dos revólveres Smith & Wesson, una biblioteca empotrada y prestigiosas reproducciones de Castagnino, Soldi, Fader, Frazetta y el gran Leonardo. Y como presidiendo la entrevista un póster de Nekrodamus, personaje que Lalia considera de ambientación gótica y que ubica en el género de terror, pero sólo por:

    Mandrafina, Lalia y Casalla


    -Tratarse de un demonio que emplea la magia y la alquimia. Pero hubo un momento que se transformó casi en un gentilhombre. A mí me interesa sugerir y no mostrar directamente la truculencia, como hace la variante de horror al exhibir sangre, mutilaciones y descuartizamientos.

    Luego hablamos de los notables guionistas que redactaron sus textos: Oesterheld, Trillo, Saccomanno, De los Santos, Zappietro (Ray Collins), Gallicchio (Roger King), Slavich y sobre la vigencia que tiene desde su creación en 1975. Y apunta:

    Nekrodamus en revista Skorpio, años 90

    -Es el único personaje de Oesterheld que siguió saliendo hasta agosto de 1994, y eso se debe al talento de esos escritores, pero también a la dignidad gráfica con que lo trabajé. Si no fuese por mi dibujo, Nekrodamus no hubiera podido resistir a tanto cambio de mano.

    Lalia comenta que salvo Oesterheld, los otros guionistas escribían algunos episodios y después lo abandonaban.

    -¿Cómo te fue con Walter Slavich?
    -Tuvimos que conversar mucho sobre Nekro, porque cuando lo tomó era demasiado joven como para conocerlo a fondo.

    Historieta con guión de Morhain, en Skorpio 9, 1975.

    -Nekrodamustiene ciertas similitudes con  Mort Cinder
    -No hay nada nuevo bajo el sol. El viaje por el tiempo fue utilizado antes que en Mort Cinder en Brick Bradforf, de Clarence Gray y William Ritt, y en Las aventurasde Dick, de Neil O´Keeffe y Max Trell.
    -Volvemos al género de terror y a la extraordinaria acogida que recibe por parte del público, especialmente de los chicos y jóvenes. ¿Cómo explicás este fenómeno?
    -El hombre teme a lo desconocido, y a la vez quiere saber qué hay detrás. Por eso el terror actúa como un imán. En cuanto a los chicos se puede decir que así se enfrentan al miedo que llevan adentro, es una forma de sacárselo de encima.

    Comentamos las excelencias de los guionistas que lo acompañaron en su   carrera: A.J. Grassi en Tony Tregellisy Johnny Cross; Rogelio Gallicchio con Cayo Bay, Río Brayy Old Man Time;Martín García con El Desembrujador y Papi Fútbol; Oscar Armayor con El Laberinto; Ricardo Ferrari con Mahelbatan; Robin Woodcon El juego y La noche del lobo.

    En revista Súperhumor, 1982

    -¿Cómo se desarrolló tu relación con Robin?
    -Fue el típico vínculo en el que el guionista y dibujante no se conocen. A Robin me lo presentaron una vez en una reunión. Con Oesterheld sólo conversé un rato en una editorial. Ahora por suerte existe otro tipo de contacto, se charla más, se intercambian opiniones y puntos de vista. Es el caso de Eugenio Zappietro, al que me une una profunda amistad de casi veinte años. Con él logramos un éxito como Narváez.
    -¿Hiciste algo más con Eugenio?
    _Terminamos El retrato oval, basado en un cuento de Poe. Invertimos el método habitual: primero yo dibujo la historieta, y luego se la paso para que elabore los textos.
    -Recuerdo que ya habías adaptado El Quijote y La tempestad.
    -Sí, para el suplemento infantil de La Nación. Tengo en mente adaptar de KafkaLa metamorfosis y algunos capítulos de El proceso.

    Historieta con guión de Slavich, en revista Skorpio 222, 1994.

    -Veo que en Fierro aparecieron historietas unitarias que firmás junto conCarlos Albiac.
    -Arrancamos en 1979 con Lord Jim, que nada tiene que ver con el personaje de Conrad. En 1989 lanzamos El Inspector Bull, de la que sólo se publicaron seis episodios en la Argentina de un total de trece, que Columba editará en su totalidad.
    -¿Conversan sobre este trabajo en común?
    -Muchísimo. Él tira la idea, y después la pulimos y planteamos la historia. Por último dibujo la cara de personaje que Albiac se lleva para elaborar el guión.

    Pasamos a los dibujantes que lo marcaron. Confiesa que no imitó a ninguno, que sólo abrevó en sus ideas gráficas. Y cita a John Cullen Murphy, a Will Eisner, a Dino Battaglia–“que influyó en el esponjado que aplico a mis dibujos”-, a Alex Toth–“el padre de la historieta moderna, un maestro muy reconocido en los Estados Unidos, pero poco difundido entre nosotros”-, pero sobre todo aAlbertoBreccia, del que fue ayudante durante seis años.

    Carlton, con guión de Slavich, en revista Skorpio 224, 1994.

    -Fuiste modelo para el rostro de Mort Cinder.
    -Sí. Breccia no me marcó en lo externo: él tiene un dibujo personal, fuerte y contagioso, que copiaron tantos dibujantes argentinos. Yo capté sus conceptos, su manera de encarar los temas, los climas y el halo histórico que vivíamos cuando dibujaba capítulos como “La batalla de las Termópilas”, “En la penitenciaría” y “La torre de Babel”.

    Y surge una pregunta obligada en esta circunstancia en que la historieta está experimentando una crisis a nivel mundial. Pero me interrumpe y no me deja terminar.

    -Eso lo vengo escuchando desde hace más de veinte años. Que la historieta es una evasión que ya no da más, que va a desaparecer. Sin embargo, siempre encuentra una vueltita para seguir adelante. Como todas las cosas tiene vaivenes y oscila entre ciclos de auge y ciclos de declinación. No hay duda de que va cambiando y enriqueciéndose. En Europa han logrado aprovecharla en todos los campos, y se ha nutrido de recursos cinematográficos. También es evidente que el cine ha asimilado varias corrientes historietísticas.
    -¿Qué planes y proyectos tenés para el futuro, Horacio?
    -Continuar adaptando obras maestras de la literatura con Eugenio y con Albiac, dictando cursos de historietas y seguir dibujando Carlton (un noble inglés del siglo XIX), que creé junto a Slavich en 1993.

    Nekrodamus, en revista Skorpio, años 90.


    De El dibujo de aventuras, de Germán Cáceres (Editorial Almagesto, Buenos Aires, 1996, 200 páginas).

     Otra entrevista de 2010 a Lalia, en este mismo blog, se puede leer:



    0 0

    Las tiras de historieta, cómicas o no, han sido desde el inicio del género el formato por default de serialización de muchos creadores. Desde siempre y a excepción de algunas viñetas sueltas, las secciones de humor de diarios, revistas y cualquier publicación en papel han consistido en tiras.

    Hoy día, con la facilidad y velocidad de creación propiciada por los medios virtuales y el soporte de internet, la mayoría de los denominados webcomics consisten en tiras, siendo muy pocos los que eligen la página completa o un formato vertical.

    En este caso, justamente vemos dos obras narradas en formato tira publicadas por la editorial cordobesa Llanto de Mudo. Se lamenta el hecho de que no haya una distribución más amplia de sus lanzamientos, que no salen de comiquerías de capital y algunas del interior.

    La comedia.


    En Rispo, encontramos la continuación del primer libro editado anteriormente y recopila en sus páginas las tiras publicadas en la Barcelona y la Fierro.

    Parés es un confeso admirador de Crumb y eso se nota en muchas cosas, no solo en el diseño de la sobrina de Rispo (y tantas otras feminas), sino también en su estilo general. Hay trazas de MAD, Divitto y otros, a quienes homenajea constantemente. De hecho, el principal atractivo es el dibujo virtuoso del autor, capaz de dominar cientos de trazos, lo cual ha demostrado en toda su obra en la Fierro, Barcelona, Nación y otros medios.
    La historia de rispo parece una versión adulta de las historias que podían encontrarse en Lupin o Patoruzito, con personajes asombrosamente simples en su composición y de trazo directo y exacto. Considero a Parés uno de los mejores ilustradores/dibujantes del país y esto se nota a la lejanía, especialmente en su capacidad para contar situaciones mediante gestos y expresiones faciales. Es difícil creer que un personaje cuyo rostro consiste en dos círculos y dos lineas como rispo puede ser tan polifacético.

    La contra principal es la narración, el guión que zigzaguea de un lado al otro (característica principal del absurdo, aunque contraproducente en este caso): parodia, critica social, autobiografía, etc. Hasta donde se sabe, como él mismo ha declarado y como sus amigos comentan incluso en el prologo del libro, Parés ha tenido una vida agitada, lo cual no solo se ve retratado en el comportamiento y vivencias de los personajes sino también en lo errático de lugares, motivaciones, reacciones y lineamientos de la trama.


    La obra es casi una excusa para un virtuoso del trazo, un conocedor de la historia del dibujo argentino incomparable, una bestia viviente de la ilustración que con la asistencia de un guionista crearía obras inolvidables. Habrá que ver.

    La Ciencia Ficción.


    En los tiempos modernos de la historieta argentina, más allá de algunos autores que trabajan para el exterior y creadores aislados, las temáticas elegidas tienden a la constante experimentación, el absurdo, el costumbrismo, la política o las relaciones humanas, utilizando muy pocas veces la fantasía o la ciencia ficción, a diferencia de otros países, donde son moneda corriente. Y es por ello que una obra de ciencia ficción . (originalmente publicada en el blog de Historietas Reales) en papel es siempre bien recibida.

    Kraneo a veces recuerda a un dibujante de manga. Otras a la new wave americana independiente, donde muchos son a su vez dibujantes que marcan tendencia habiendo sido influenciados por el manga, como Bryan Lee O'Malley o Craig Thompson.


    Sus dibujos están hechos de trazos sueltos, tan sueltos que parecen hechos sin planeamiento previo, lo que le da un efecto muy interesante. Sin embargo, se vuelven por momentos demasiado intrincados, generando tantas líneas superpuestas que las formas se pierden y es un poco difícil distinguir lo que se presenta en la viñeta o la capacidad de detalles del dibujante.

    La historia sigue muchos de los temas de la ciencia ficción: un futuro apocalíptico, inteligencia artificial integrada, tecnología avanzada de transmisión de información, nanotecnología, un fuerte componente sexual y muchas otras cosas que en pequeñas pizcas condimentan una historia muy interesante acerca de Mono, el último humano de la tierra, que sobrevive con la sola compañía de una inteligencia artificial implantada en su cabeza por su padre antes de desaparecer.


    El recorrido de Mono desde la nada que es su existencia por el solo hecho de existir hasta el descubrimiento de un nuevo mundo gracias al conocimiento y el sexo, funciona como una perfecta metafora del paso de la infancia a la adultez y sin caer en facilismos ni estereotipos.

    Esta es, de las dos obras, la que mejor complementa guión y dibujo, presentando una historia en tiras perfectamente legible como obra integra, dejando además la posibilidad de una continuación. Y en caso de que Kraneo decida continuarla, bien estaría que un autor completo como este tenga otra oportunidad.

    0 0


    A JUAN DALFIUME, uno de los grandes referentes de la historieta nacional, se lo asocia mayormente con el género del western. Género en el que desarrolló series de enorme repercusión entre los lectores, entre las décadas del 70 y 90. Entre aquellos personajes se destacan Jackaroe, Shannon, El Virginiano o Pier el Corso.

    Dalfiume colaboró con los más encumbrados guionistas del país, como Héctor Oesterheld, Carlos Trillo, Robin Wood, Guillermo Saccomanno, Julio Alvarez Cao, Jorge Morhain o Ray Collins, en las principales revistas de historietas nacionales: Hora Cero, Misterix de edit. Yago, Casco de Acero, Fantasía, D`Artagnan, Nippur Magnum, Súperhumor o la vieja Fierro.

    Este libro rescata y compila parte de su obra más personal y menos conocida. Historietas de “autor” inéditas o publicadas en la primera mitad de los años 80 en Súperhumor y Fierro (”Bairoletto”, con guión de Otto Miller), que giran en torno a temáticas nacionales y latinoamericanas: la historia del mítico bandido rural Bairoleto, la Conquista del Desierto, matanzas de Onas en Tierra del Fuego, la revolución mexicana, historias de arrabal porteño, entre otras historias.


    Muestras del contenido





    0 0


    Los años 70 fueron la edad dorada de Editorial Columba (El Tony, Fantasía, D`Artagnan, Intérvalo). Son varios los autores –hoy entre los maestros de nuestra historieta- que coinciden con esa visión, tales como Gerardo Canelo, Carlos Casalla o Juan Dalfiume.

    Esa visión se sustenta al constatar en el material publicado en aquellas publicaciones una combinación de creatividad, calidad, originalidad y cantidad. También fue el periodo en que se crearon series y personajes, que pasarían a formar parte del patrimonio de las grandes obras de la historieta argentina.  La linea editorial de Columba, de corte netamente popular, se basaba en personajes y en géneros que se destacaban como los de mayor aceptación de la época.

    El staff de colaboradores de la editorial durante la década del 70 era enorme, promediando el centenar. Lo integraban los más destacados autores del momento, como así también noveles que en las décadas siguientes alcanzarían el rol de “maestros”.





    Resulta común que películas y libros respondan al tiempo en que fueron realizados, algo que se puede constatar por la forma en que están narrados, los temas que prevalecen o la estética que los caracteriza. Lo mismo puede aplicarse a la historieta.

    En los años 70 en el cine prevalecían géneros específicos, como el policial, el western o historias bélicas, entre otros. Esos mismos temas eran los que sobresalían en las historietas de perfil popular que se generaban y publicaban en el país.


    Fragmento de Kendall, con dibujos de Arturo del Castillo, en El Tony  320, 1972.

    Cuando se escribe sobre los años 70, se suele destacar la aparición de editorial Record (Skorpio, Skorpio Extra, Tit Bits, Pif Paf, Corto Maltes, etc), argumentando que su presencia elevó la calidad de lo que se editaba en aquella década. Agregando como valor extra que retomaba la tradición iniciada por Oesterheld y a la vez republicaban parte de lo mejor del material de lo que se llamó la edad de oro de la historieta argentina. Todo ello es cierto.

    Pero ese mismo argumento deja de lado un hecho que ha pasado mayormente desapercibido: los 70 fueron la edad dorada de Editorial Columba (El Tony, Fantasía, D`Artagnan, Intérvalo). Son varios los autores –hoy entre los maestros de nuestra historieta- que coinciden con esa visión, tales como Gerardo Canelo, Carlos Casalla o Juan Dalfiume.

    Esa visión se sustenta al constatar en el material publicado en aquellas publicaciones una combinación de creatividad, calidad, originalidad y cantidad. También fue el periodo en que se crearon series y personajes, que pasarían a formar parte del patrimonio de las grandes obras de la historieta argentina. Esa uniformidad en la calidad del material, no estuvo tan presente en décadas previas y posteriores, exceptuando una etapa de los años 90 en que presentó un gran repunte (pero eso sería tema de otra nota).

    La linea editorial de Columba, de corte netamente popular, se basaba en personajes y en géneros que se destacaban como los de mayor aceptación de la época.


    Unitario con guión de Oesterheld y dibujos de Horvath, en D`Artagnan 284, 1972.

    A diferencia de décadas previas, en la del 70 las publicaciones de Columba la proporción de material de elaboración propia era mayor que el comprado a agencias extranjeras (previamente era a la inversa). 

    El staff de colaboradores de la editorial durante la década del 70 era enorme, promediando el centenar. Lo integraban los más destacados autores del momento, como así también noveles que en las décadas siguientes alcanzarían el rol de “maestros”.

    Oesterheld, hoy considerado uno de los mejores guionistas del mundo, y numerosos dibujantes que se desempeñaron en la editorial por él creada (Frontera), se contaban entre los colaboradores de Columba. Varios de los dibujantes provenían de revistas de gran trascendencia en décadas previas, como Hora Cero, Frontera, Rayo Rojo, etc, tales como Horvart, Arancio, Carlos Vogt, Arturo del Castillo, Haupt, Pereyra, Oswal, Lucho Olivera, etc.


    Unitario con guión de Oesterheld y dibujos de Caruso, en D`Artagnan 288, 1972.

    En el plano estético, comparado con cierta uniformidad en los estilos que presentaron las publicaciones de la editorial en décadas previas y posteriores, cabe destacar que en los 70 se contaban una serie de autores que manejaban estéticas muy personales. Estilos, algunos de ellos, que a su vez no se encuadraban con lo que podría ser entendido como estrictamente “realistas”, la línea gráfica típica de Columba.  Tales son los casos de Horvart, Cristóbal, Caruso, Gutierrez o Pascual por solo citar algunos autores. Sus estilos presentaban cierta estilización en la figura humana que por momentos adoptaban características a medio trayecto entre un dibujo de factura humorística y uno realista, sin llegar a configurar ninguno de los dos.


    Fragmento de unitario dibujado por Horvath, en D`Artagnan  351, 1975.

    Por ejemplo, Horvath, especializado en dibujar historias de guerra desde la revista Hora Cero, utilizaba efectos característicos del humor gráfico. Recurría a elementos que se utilizan para destacar estados de ánimo, expresiones de asombro, enojo, etc. Tales como gotitas o pequeñas lineas quebradas dispuestas en torno a la cabeza de los personajes para expresar sorpresa, pesar, dolor, etc. Los rostros los dibujaba con rasgos sintéticos, de forma icónica. A simple vista el dibujo de Horvath aparenta ser simple, pero analizándolo en detalle se evidencia un autor experimentado. Su trazo, aplicando la tinta a pincel, es vigoroso y fluido, abundante en matices. Todo ello enriquecido con la aplicación de tramas realizadas con lineas finas, otorgándole a su trabajo una riqueza visual que aparenta ser simple. Pero de simple no tenía nada. 


    Unitario con dibujos de Cristobal, en D`Artagnan 292, 1972.

    Por su parte, Cristobal, dibujaba a los personajes y los rostros de los mismos de modo muy caricaturizados, con reminiscencias del grotesco. Sus personajes se veían “cabezones”. También recurre mucho a la utilización del pincel, ya sea para entintar las figuras, sombras y tramas.


    Unitario con dibujos de Gutierrez, en D`Artagnan

    El dibujo de Gutierrez–autor por entonces de “la vieja escuela” (para los 70)- era simple, sintético en la utilización de líneas para definir las figuras humanas. Los matices de luces y sombras los conseguía aplicando gruesas pinceladas de tinta china. Al suyo, se lo aprecia como un estilo de dibujo rápido, sintético y por momentos algo hosco. Gozaba de una muy importante presencia en las revistas de Columba.


    Roland el corsario, con guión de Oesterheld y dibujos de García López, en  Fantasía 284, 1974.

    Por otra parte, estaban los autores que también dibujaban de modo muy personal, pero en un tono más realista, como Carlos Casalla, Oswal, Altuna, Lito Fernández, Juan Dalfiume, Mulko o Lucho Olivera. A los que se sumaban lo que se podría llamar virtuosos del dibujo realista, de factura clásica, como Juan Arancio, Mandrafina, Arturo del Castillo, García López oAlberto Salinas.


    Primera página con dibujos de Lucho Olivera. Segunda página: episodio de Nippur  de Lagash dibujado por Sergio  Mulko

    Es decir, durante los 70 en aquellas revistas se aprecia una gran libertad y originalidad estilística, por parte de numerosos dibujantes, en particular entre aquellos que ya contaban con cierta trayectoria. Por originalidad se entienden formas de dibujo que no se parecen a las de otros autores y que son identificables a simple vista con un autor determinado.

    En cuanto a los guionistas, se destacaban Héctor Oesterheld, Guillermo Saccomanno, Alfredo Grassi, Armando Fernández, Julio Alvarez Cao, Carlos Albiac, Ricardo Ferrari y Robin Wood. Dichos autores también publicaban sus trabajos bajo diversos seudónimos. Hoy ellos se sitúan entre lo más encumbrado de la historia de la historieta argentina.   


    Páginas dibujadas por Lito Fernández, Alberto Salinas y Oswal

    Acorde a la forma de escritura de los guiones de la época, las historietas presentaban abundantes y extensos textos, ya sea en los globitos de diálogos o en cuadritos de textos complementarios. Llegado el caso, el texto llegaba a tener más peso que el dibujo. Era otra época y entre la población la lectura estaba más arraigada y se contaba con más tiempo para leer. Hoy, ese tipo de redacción ha mutado enormemente en la historieta y aquellos guionistas que siguen en actividad han adoptado las nuevas formas. Es decir, han economizado texto para lograr un mayor equilibrio con la narración dibujada. Un ejemplo es el del guionista Robin Wood y su personaje Dago, realizado en sus comienzos con el dibujante Alberto Salinas. Hoy la serie se publica con enorme éxito en Italia con el dibujante Carlos Gómez (los italianos lo adoptaron como un personaje propio, aunque haya nacido en Argentina). Ambas, aunque el personaje es el mismo, resultan casi irreconocibles por la diferencias en la forma de narrar.



    El tiempo como critico

    El paso del tiempo suele ser un crítico implacable al momento de evaluar qué obras perdurarán y cuáles no. Cuáles serán aquellas cuya lectura soportarán el paso del tiempo, sin importar el momento en que hayan sido realizadas. La lectura de parte de aquellos guiones, contrastando con las formas actuales nos puede resultar lenta por la cantidad de texto que se utilizaba. Como así también muchas de esas historias resultan predecibles, debido que de tanto publicarse historias similares durante décadas, los lectores cuentan con un bagaje que no se contaba en los 70 y el impacto ya no es el mismo.

    Con ello, series que eran puntales, de las más leídas, hoy pueden ser consideradas como anecdóticas.

    Otros elementos también de peso al momento de evaluar trabajos, que a su vez conforman un “todo” con los guiones, son la calidad y originalidad del dibujo –relacionado esto con el grado de madurez gráfica alcanzada por cada dibujante-. A lo que se podrían sumar los diseños de página, la utilización del color, etc., etc.


    La próxima semana la segunda parte

    0 0



    Desde el miércoles, muestra de homenaje a Carlos Trillo, en la Biblioteca Nacional.

    0 0


    Los años 70 fueron la edad dorada de Editorial Columba (El Tony, Fantasía, D`Artagnan, Intérvalo). Son varios los autores –hoy entre los maestros de nuestra historieta- que coinciden con esa visión, tales como Gerardo Canelo, Carlos Casalla o Juan Dalfiume.

    Esa visión se sustenta al constatar en el material publicado en aquellas publicaciones una combinación de creatividad, calidad, originalidad y cantidad. También fue el periodo en que se crearon series y personajes, que pasarían a formar parte del patrimonio de las grandes obras de la historieta argentina.  La linea editorial de Columba, de corte netamente popular, se basaba en personajes y en géneros que se destacaban como los de mayor aceptación de la época.

    El staff de colaboradores de la editorial durante la década del 70 era enorme, promediando el centenar. Lo integraban los más destacados autores del momento, como así también noveles que en las décadas siguientes alcanzarían el rol de “maestros”.



    Ilustraciones de tapa realizadas por los hermanos Villagrán, sobre adaptaciones de películas.






    Cualquier lector con cierto conocimiento de la historieta argentina, sabe que el guionista Robin Wood fue el creador de gran parte de los personajes y series más exitosas de Columba. Desde un sector de la propia historieta se le criticaba su forma de escritura y aspectos ideológicos, pero siempre resultó destacable su capacidad para llegar al lector, lo que lo transformó en el guionista estrella de la editorial y ser reconocido a nivel internacional.

    Entre las series creadas en los 70 por Wood que han trascendido el tiempo se cuentan “Nippur de Lagash” (dibujado alternativamente por Lucho Olivera, Sergio Mulko, Zaffino, Leopardi, Villagrán, etc), la serie cómica del simpático espía “Pepe Sánchez” (con dibujos de Vogt), o "Gilgamesh", creado por Lucho Olivera en guión y dibujo y continuado con guiones de Wood, por solo citar tres. Mucho y bien se ha escrito ya sobre estas series.


    Páginas del western Jackaroe, con guión de Wood y dibujos de Dalfiume

    Guionado por Wood, el western Jackaroe, que a simple vista parece inspirado en el subgénero “spaghetti western” creado en el cine por los italianos, en un principio resultó un estereotipo del género. El original estilo de dibujo de Dalfiume, cada vez más suelto y expresivo en la medida que avanzaban los episodios de la serie, desde la gráfica le confirió al personaje una personalidad muy atrapante. Lo destacó de otros personajes del western. Del típico personaje del western, Jackaroe alcanzó un nivel de ícono del género y he allí una de las principales fortalezas de la serie.


    Página de Crónicas de un porteño viejo, con guión de Alvarez Cao y dibujos de Casalla, en D`Artagnan 353, 1975.

    Pero la notable trascendencia de Wood, opacó la figura de otros grandes guionistas de la editorial. Tal es el caso de Julio Alvarez Cao, autor muy elogiado por los dibujantes que trabajaron con él, tanto por la calidad de sus guiones como la de su escritura. Una de las series por él escritas que merece destacarse es “Crónicas de un porteño viejo”, dibujada alternativamente por Merel y Carlos Casalla, destacándose los episodios dibujados por el último. Allí se narra el submundo porteño, con historias que giran en torno a personajes marginales que tratan de sobrevivir a durísimas condiciones de vida, o a trascenderlas aunque tengan que violar la ley. La originalidad radica en que las historias no son una excusa para que haya “muertos a tiros”, como estaba estereotipado en gran parte de las historietas policiales. Sus vidas los llevan a desenvolverse en ambientes de violencia. Hablan de tragedias humanas. Las tramas, a su vez, están enriquecidas con citas a temas de tango. 
    En los años 80 ahondaría y refinaría esta línea temática, formando dupla con Gerardo Canelo. En conjunto concretarían “Carbajo Ganzúa & Cía”, una serie que los muestra en la cúspide de la madurez artística de ambos autores, concretando una obra que se cuenta entre las claves de la historieta argentina.


    Página de episodio de El Cabo Savino, con guión de Alvarez Cao y dibujos de Casalla, en  Fantasía 240, 1974.

    Otra serie que Alvarez Cao guionó y trascendió su tiempo para transformarse en uno de los grandes clásicos de la historieta argentina es El Cabo Savino, creado por Carlos Casalla. De la etapa de los años 70, existe un periodo donde situó al personaje en la actual provincia de Neuquén. Allí Savino convive con los mapuches vencidos tras la llamada Conquista del Desierto. Los relatos aparentan ser de aventuras convencionales, pero el trasfondo muestra la cruda realidad de miseria y sufrimiento que debieron afrontar los pueblos originarios vencidos y desterrados tras la campaña militar. Son relatos conmovedores, de una gran sensibilidad, escritos en 1974, cuando lo común en las historietas era que el indígena fuera caracterizado como “el malo”. Una característica de El Cabo Savino fue justamente esa, que pese a ser un soldado y formar parte de los vencedores, tomaba partido por los más débiles.

    Cao también participó del gauchesco Pehuen Curá, ambientado en los tiempos de Rosas. Sus textos dibujados por Juan Arancio desbordan de originalidad y calidad artística. En conjunto concretaron episodios memorables. La gráfica de Arancio es la de un virtuoso del dibujo.


    Página de Pehuen Curá, con guión de Alvarez Cao y dibujos de Arancio, en  D`Artagnan, 1972.

    Cuando guionistas y dibujantes coinciden en su plenitud artística, concretan grandes obras aún cuando aborden personajes ajenos. Por ejemplo, en los 70 el personaje Martín Toro era uno entre tantos del gauchesco, sin grandes elementos que lo destacaran dentro de su género. En cambio, en los 80 sobresalió cuando quedó bajo la creación del guionista Jorge Morhain y el dibujante Carlos Magallanes. Juntos, le imprimieron un nivel de excelencia, convirtiéndolo en unos de los principales atractivos de El Tony. De allí, que un personaje puede presentar diversas etapas dependiendo de quiénes lo realizan. Carlos Magallanes es uno de los grandes olvidados de la historieta, pese a que la calidad de su dibujo lo sitúa en la historia como uno de los más destacados dibujantes nacionales.


    Página de unitario dibujado por Horvath, en D`Artagnan, 1972.

    Las historietas dibujadas por Horvart, que pese a lo que se podría considerar como común y convencional –por muy vistas- de los relatos de la segunda guerra mundial que dibujaba, resultan de los “platos fuertes” de los números donde se publicaban. En general se encuadran en la visión iniciada por Oesterheld –de quien dibujó numerosos guiones-, de utilizar historias de aventuras convencionales, para contar historias de profundo sentido humanístico. Las historietas donde Horvart era el dibujante, resultan atrapantes, aunque cambiaran los guionistas. Lo importante, como señalara Oesterheld, era que la trama resulte creíble y si a ello se le sumaba un dibujo personal y vistoso, la obra ganaba en todo sentido.

    Las tapas resultaban otra característica sobresaliente. Realizadas mayormente en los 70 por los hermanos Villagrán y en menor medida por A. de la María, Lucho Olivera o Dalfiume, se caracterizaban por una altísima calidad gráfica y pictórica, excelentes diseños e imágenes atractivas. Cumplían su función, atraer al lector.


    Ilustraciones de tapa realizadas por Dalfiume

    La historia de editorial Columba se tiende a lo largo de siete décadas, en las que transitó diversas y variadas etapas. Una trayectoria tan extensa y rica, por el tiempo de permanencia en el mercado de revistas, por las numerosas publicaciones y formatos de cada una, los personajes, los autores, los enfoques que fueron variando a lo largo del tiempo, el conocimiento que tenían sobre el gusto de sus lectores, la enorme inserción que lograba entre lectores ajenos a la historieta, etc., etc., ha sido abordada de forma bastante colateral y se ha impuesto una imagen estereotipada que se podría sintetizar como: el modo de producción industrial iba en detrimento de la calidad del material que publicaban y que los contenidos respondían a formas de narración superadas. Ello puede ser cierto en forma parcial, para determinado material y en determinados períodos de tiempo, pero de ningún modo es aplicable a la totalidad de los contenidos.

    Escribir sobre editorial Columba para criticarla, se originó en una estrategia comercial, que en su momento sirvió para poder competirle a Columba. Como era imposible alcanzar o superarla en ventas, se buscaba captar lectores apelando a un discurso que buscaba convencer lectores y con ellos forman un nicho: “lean lo esto, no aquello que no es de caidad”. De tanta repetición, se ha impuesto, pero que también de a poco se va erosionando.

    Aún en los períodos en que publicaban mayor volumen de material extranjero, o de series donde el deterioro de la calidad tanto argumental como gráfica eran evidentes, siempre estuvieron presentes obras sobresalientes.

    Despojándose de los estereotipos que se han impuesto desde los años 80 en adelante aún queda mucho por analizar acerca de la editorial, sus contenidos y autores.


    Páginas dibujadas por Enio, Horacio Altuna (guión de Oesterheld) y Carlos Vogt


    Anexo

    Cifras, autores y series por revistas en los 70

    Tanto los títulos Dártagnan, como El Tony, Fantasía e Intérvalo presentaban un promedio de páginas que iba de las 114 a162, según el número. También, con pequeñas variantes, sus contenidos se basaban en una serie limitada de géneros, los de mayor apogeo durante la década del 70, como policial (entre dos y cuatro historietas por número), bélicas (mayormente de la Segunda GuerraMundial, entre dos y tres historias por número), una o dos historietas de deportes (En el caso de D`Artagnan, con historias de automovilismo, fútbol –figuras del fútbol nacional-, boxeo, hípica, etc,), una historieta de gauchesco, un western, una historia de fantasía heroica, entre una y tres historietas extranjeras de agencia, una o dos adaptaciones de películas de éxito, y en menor medida policiales ambientados en el país y de aventuras en sitios exóticos.

    Entre las series, de gran repercusión todas, se contaban en D`Artagnan: Los policiales de espionaje “Dennis Martin y Grace Henrichsen”, de Monti (Robin Wood) y Lito Fernández. El western “Diego” guionado por Roque Guinart o Armando Fernández y dibujado alternativamente por Repetto o Merel. La historia de Gauchesco “Pehuén Curá”, guionada alternativamente por Julio Alvarez Cao y Julián Moreira y dibujada por Castro o Arancio. El policial costumbrista ambientado en Buenos Aires “Crónicas de un porteño viejo” con guiones de Julio Alvarez Cao y dibujos de Merel o Casalla. El policial “Sam Malone”, guionado por Guillermo Saccomanno y dibujado por Enio. La historia de fantasía heroica “Nippur de Lagash”, guionado por Robin Wood o Ricardo Ferrari y dibujado alternativamente por Sergio Mulko, Zaffino, Leopardi y Lucho Olivera. El western “Jackaroe”, con guión de Robert o Neil y dibujos de Dalfiume. La historia de ciencia ficción “Gilgamesh” de Wood – Lucho Olivera. La bélica “R.A.F.” con guión de Forster y dibujos de Szilagyi. La historia de fantasía heroica “Or Grund”, con guión de Wood y dibujos de Villagrán. El western “Larrigan de Misouri”, con guión de Ray Collins y dibujos de Haupt. El policial “A quemarropa”, con guión de Ray Collins y dibujos de Enio y la serie “Dax”, con guión de Wood y dibujos de Marchionne.

    Por parte de Fantasía, se contaban series tales como “Roland el corsario” iniciada por Oesterheld en el guión y García López en los dibujos, continuada en los guiones por Alfredo Grassi y dibujos de Andrada. El western “Alamo Jim” con guión de Albiac y dibujos de Casalla o Reler. El gauchesco “El cabo Savino” con guión de Julio Alvarez Cao y dibujos de Casalla, guionada alternativamente por Jorge Morhain y dibujada por Furlino. El policial “Los amigos”, con guión de Wood y dibujos de Macagno. El western “Shannon” con guión de Ray Collins y dibujos de Dalfiume. El policial “Big Norman”, con guión de Robert O`Neil y dibujos de Haupt. El western “Ted Marlow”, iniciada por la dupla Wood – Reler y continuada por Morhain – Suárez. La historia de fantasía heroica “Kabul de Bengala” con guión de Oesterheld y dibujos de Horacio Altuna. El policial “ 3 por la ley”, con dibujos de Marchionne.

    Entre tanto, en El Tony aparecían las series “Haakon2 con guión de Héctor Sánchez Puyol (Héctor Oesteheld) y dibujos de Lito Fernández. La historia de Fantasía heroica “Argon el justiciero” guionada por Oesterheld o Armando Fernández y dibujos de Gómez Sierra. La serie bélica “Brigada Madeleine” iniciada por Oesterheld en los guiones y dibujada Néstor Olivera. El western “El virginiano” con guión de José Luis Arévalo y dibujos de Dalfiume. “Los aventureros” con guión de Robert O`Neill (Wood) y dibujos de Gómez Sierra (. La serie humoristica “Pepe Sánchez” con guión de Wood y dibujos de Vogt. El policial argentino “Hilario Corvalán” con guión de Yunka y dibujos de Contrera. La serie de ciencia ficción “Mark” con guión de Wood y dibujos de Villagrán. El gauchesco “Martín Toro”, con guión de Morhain y dibujos de Reler o Sergio Almendro.

    La revista Intérvalo, aunque compartía ciertos autores de la editorial, representaba un universo aparte. La gran mayoría de los géneros abordados se centraban en las historias denominadas como “de corazón”, románticas.

     La totalidad de los títulos, en conjunto, llegaron a sumar casi un millón de ejemplares de venta mensual.


    0 0

    Notas y reseñas sobre los libros más recientes de LA DUENDES, en medios nacionales y extranjeros. Cliquera sobre los links para leer cada nota o reseña.


    Libro "SOL DE NOCHE", de Patricia Breccia y Guillermo Saccomanno






    Libro "EVOCANDO VIÑETAS", de Germán Cáceres



    Reseña aparecida en suplemento de noticias que se publica en numerosos diarios del interior de Argentina.

    Libro "BAIROLETTO, EL BANDIDO RURAL Y OTRAS HISTORIAS", de Juan Dalfiume



    La Bitácora de Maneco


    LA DUENDES como editora

    Entrevista al periodista Andrés Valenzuela en Fábrica de la Cultura y cita a La Duendes como una de las principales editoras del país. 

    - ¿Cuáles son las editoriales que se muestran más interesadas en la historieta?

    - Sobre las editoriales: debe haber unas 30 que publican historieta en la Argentina. Muchas publican exclusivamente historieta. Otras no. Si estás pensando en “editoriales importantes más interesadas en la historieta”… bueno, De la Flor es un clásico.
    Random House Mondadori tiene su nichito.V&R está incursionando, lo mismo que Riderchail, Gránica saca cada tanto algo, Colihue tuvo su colección, Pictus hace un buen laburo… en fin, hay de todo. Entre las que publican sólo historieta yo destacaría a LocoRabia, Llanto de Mudo, Historietas Argentinas, La Duendes y Editorial Común (la de Liniers). Y agregaría a OvniPress, que saca mucho material norteamericano y tienen un proyecto muy serio y bien plantado.




    0 0


    Raúl Alejandro Roux, de padres argentinos, nació en Montevideo, Uruguay, en 1902, y falleció en 1960. El consagrado pintor Guillermo Roux (Buenos Aires, 1929) es hijo suyo.
    Se podría considerar que en él hay dos historietistas distintos: uno de raigambre humorística y otro –su costado más conocido- adherido al realismo estilo ilustración (con las variantes gauchesca y de ciencia ficción).


    Colaboró en Caras y Caretas, Columba, La Razón, Aconcagua,Patoruzú,Patoruzito, Fantasio, Billiken, Selecciones Escolares, Para Ti, El Gráfico, Mundo Argentino, ElHuinca y Fabián Leyes.




    Lanza Seca, en revista El Huinca 49, 1972.

    Dentro del humorismo se destacó una saga sin título protagonizada por El Mirón, cuyos ojos se agrandaban al contemplar obsesivamente las piernas de las mujeres hasta que terminaban por explotar junto con él.  Su dibujo expresivo transmitía simpatía y apelaba a la síntesis con simples líneas, casi esquemáticas, sin fondos y siguiendo una estética que bordeaba el surrealismo. Salió el 23.5.1926 en Páginas de Columba, donde en 1928 publicaba Otto y Erich, dos alemanes que residían en la Argentina y que intercambiaban cuentos tontos y sin sentido. En una tira Otto dijo “Una vez...una avestruz. Derminó il cointo...”, y Siulnas preguntó a los lectores de su libro Aquellos personajes de historieta: “¿Ustedes le encuentran alguna gracia a ese cuento?”

    Santos Leiva, en revista  Selecciones escolares 21, 1960.

    Rulito, el gato atorrante, que continuamente buscaba comida porque estaba hambriento, apareció el 17.4.1929 en El Tony, y fue encarado por varios artistas, entre ellos Roux., que también formó parte de los que dibujaron El pecoso y su pandilla, que comenzó a aparecer en la misma revista en 1930.
    Las cosas de Don Sandalio, con el característico matrimonio de mujer dominante que somete al marido, se editó en la revista Aconcagua desde 1931.

    Vidas Humildes, en revista Fabián Leyes 59.

    Realizó adaptaciones de obras clásicas como Hansel y Gretel (1928), que según la página web Taringa “es considerada la primera historieta seria (es decir, no-humorística) de la Argentina, aunque hay antecedentes de relatos gráficos no- humorísticos en las revistas infantiles, basados en biografías de próceres y pasajes de la historia del país”. En 1929 adaptó Robinson Crusoe, La isla del Tesoro, Simbad el marino, y en 1930Bufalo Bill.

    1
    Publicada en revista El Huinca 81
    2
    3

    En la revista Selecciones Escolares, de la editorial Codex, dibujó en 1959 la historieta Santos Leiva.  Para El Gráficorealizó la serie Hombres que han conquistadofama y, para Mundo Argentino, Cuentos del fogón
    Más allá: la aventura del siglo debutó en el diario La Razón el 24.10.1938. La guionó con textos inferiores, un rasgo que predominó en toda su obra, en la que apenas aparecían globos de diálogo. Era de ciencia ficción y su dibujo se inspiraba en los lineamientos de la escuela norteamericana: Milton Caniff, Frank Robbins, Dick Calkins y, sobre todo, Alex Raymond. En ciertos pasajes Roux utilizaba grises mediante la técnica de la aguada que, de acuerdo a Sanyú, “devienen hacia una grafía manierista”. Las historias eran muy imaginativas y audaces: el trío protagónico (el científico Jon Foster, su hija Nina y su novio –luego esposo-, el ingeniero Carlos Nevers) viajaban en cohete por el espacio exterior, más allá del sistema solar. El historietista aportaba información sobre ciencia y, según Judith Gociol y Diego Rosemberg, “Lector de la obra de Flammarion, el dibujante Raúl Roux recreó algunas de las teorías del científico francés”. En la saga prevaleció un tema clásico de la narrativa de anticipación: la invasión extraterrestre.

    1
    Publicada en revista El Huinca 82


    2
    3

    Pero el ámbito en que se destacó más Raúl Roux y que lo consagró como artista fue el género gauchesco, con sus implicancias dentro de la conquista del desierto. Juan Carlos Ghiano comentó que “El término (gauchesco) aparece oscilante en sus significaciones, surgidas de las diferencias de los juicios formulados acerca de los paisanos: por ello su intención es siempre circunstancial (...) las calificaciones de ´gauderios´, o ´gauchos´, son sinónimas de: vagabundo, haragán, ladrón y cuatrero (...) Más adelante, ´gaucho´ se hizo adjetivo, calificando una encarnación simbólica de las tradiciones nacionales con sentido elogioso”.
    Fierro a fierro salió en Patoruzito y relató anécdotas de gauchos heroicos, muchos de ellos perseguidos injustamente. Otro ejemplo se ve en la crónica Los desafíos de San Rafael, en la que Roux desarrolló en una página de cuatro viñetas un episodio histórico ocurrido en el fuerte que dio nacimiento a la localidad homónima, en Mendoza. En su producción aparece un matiz didáctico que lo llevó a referir nuestra historia en La guerra al malón y en Cuentos del fogón.
    Laza Seca fue su creación más célebre, en la cual intervienen todos los personajes del desierto (indios, gauchos, milicos), y cuya documentación –fruto de un trabajo de investigación superlativo- resulta impresionante. Fue publicada en Patoruzito desde 1946 y, afín a las ideas predominantes en esa época, otorgaba mayor presencia a los militares.

    Viñeta de Cuentos de Fogón.

    El sólido y rústico grafismo de Roux  confería un carácter vigoroso y expresivo a las imágenes, que solían culminar con rayas que remarcaban el carácter memorable de la gesta. Se destacaba en el sombreado, y en no pocos cuadritos prevalecía la oscuridad, para lo cual recurría a un plumeado virtuoso más que al pincel. Algunas veces representaba el cielo totalmente de blanco, sobre todo en el registro de cabalgatas y de batallas entre indios y militares. Otras, lo describía a través de innumerables trazos que formaban una red.
    Su calidad artística lo pone a la altura de grandes como Enrique Rapela, Carlos Casalla, Walter Ciocca, Carlos Roume, Juan Arancioy Carlos Alberto Magallanes. Colocarlo en esa lista de notables es el mayor homenaje que puede hacerse a Raúl Roux.


    Germán Cáceres


    1
    2
    3

    Bibliografía

    -Gociol, Judith, y Rosemberg, Diego, La historieta argentina/Una historia. Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 2000.
    -Ghiano, Juan Carlos, “Gauchesca”, en Diccionario de la Literatura Universal. Muchnik Editores, Buenos Aires, 1966.
    -http://luisalberto941.wordpress.com: “Top-comics/ En el Día del Maestro: Dibujantes de historietas que nos ayudaron a hacer los deberes”.
    -http://www.etcetera.com.mx: “100 años de historieta en Argentina”-
    -http://www.museo del dibujo.com.:“Biografía: Raúl Alejandro Roux”.
    -http://www.oni.escuelas.edu.ar: “Raúl Roux”.
    -http;//www.taringa.net: “Historia de la Historieta Argentina (1ra. parte)”.
    -http://www.todohistorietas.com.ar: “La historia del comic en la Argentina/ Segunda parte”.
    -Sanguiliano, Héctor Sanyú, 100 años de historieta en el mundo/ La historieta en la historia argentina. Aiglé Ediciones, Buenos Aires, 1997.
    -Siulnas, Aquellos personajes de historieta(1912-1959). Puntosur Editores, Buenos Aires, 1986.
    -Trillo, Carlos y Saccomanno, Guillermo, Historia de la historieta argentina. Ediciones Record, Buenos Aires, 1980.

    0 0

    Foto de García Ferré de 2009, publicada en la revista El Federal

    Murió el creador de personajes emblemáticos de la historieta y la animación infantil, que fueron la delicia de varias generaciones de argentinos: Anteojito, Hijitus, Petete, Larguirucho, La bruja Cachavacha, Neurus, Calculín, Trapito, entre otros entrañables personajes.

    A través de “Producciones García Ferré”, canalizó la editorial que tuvo como revista emblemática a “Anteojito”, enfocada a los escolares, o la producción de dibujos animados, como el clásico dibujo animado “Las aventuras de Hijitus”, que se emitieron a diario por Canal 13, con notable éxito entre 1967 y 1974 y reeditados en la década del 90. Precursores en muchos sentidos, esos dibujos animados incluían a personalidades reales de gran reconocimiento en la época. De sus creaciones también se realizaron cinco largometrajes.

    Anteojito, la revista, se publicó entre 1964 y 2002, y dejó de editarse porque le resultó imposible hacer frente a la tremenda crisis económica de esos años.  

    Su legado queda en varias generaciones de argentinos que crecieron disfrutando de sus creaciones.  


    Tapas de 1981 y 1994



    Revista Larguirucho, 1972.

    Reediciòn a color, de 2011.


older | 1 | (Page 2) | 3 | 4 | .... | 12 | newer